La canción más hermosa del mundo



A priori puede sonar un tanto pretencioso el título de este tema, “la canción más hermosa del mundo”; pero la historia que nos cuenta es bastante humilde a la par que sincera. Se trata de una de esas canciones que podríamos meter en el saco de las “autobiográficas” de Joaquín. Hace un recorrido, bastante iconográfico, de multitud de elementos que han ido marcando su dilatada carrera.


"Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda,
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso,
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso, 

un colegio de pago, un compás, una mesa camilla,
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla,
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, una estrato,
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato,"


Se suele decir que justo antes de morir, tu vida pasa ante tus ojos.  Si esto lo lleváramos al terreno musical, esta canción hace lo propio. Tampoco es necesario llevarlo al extremo de estar a punto de
llegar al barrio de los quietos. Hay más situaciones cotidianas en que esto puede suceder. Basta con revisar armarios, cajones o trasteros para que,  al encontrar algún objeto que llevabas bastantes años sin ver te vengan a la memoria infinidad de recuerdos.

"mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero,
mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros,
mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas,
el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa. 


Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera,
una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera,
no sabía que la primavera duraba un segundo,
yo quería escribir la canción más hermosa del mundo."

Algo parecido ocurre cuando en la televisión echan alguna película antigua, de las de la época del VHS, y pese a que nos sabemos hasta los diálogos no nos levantamos del sofá hasta que termina.  Y es que no sólo es la película lo que estás reviviendo, es también cada una de las circunstancias y las personas que rodeaban en todos esos visionados. En este repaso biográfico, también hay cabida para alguna que otra decepción que te marca para el resto de tus días; sobre todo aquellas que te demuestran que la primavera apenas dura un segundo.  


"Frente al cabo de poca esperanza arrié mi bandera,
si me pierdo de vista esperadme en la lista de espera,
heredé una botella de ron de un clochard moribundo,
olvidé la lección a la vuelta de un coma profundo."


Esto enlaza directamente con esa bandera que Joaquín dice arriar, frente al cabo de poca esperanza. Y es que hay veces que un cúmulo de infortunios, te pueden abocar a perder lo que normalmente se
hace en último lugar. Pero al mismo tiempo, con bastante frecuencia suele aparecer un botón de reinicio, incluso a la vuelta de un coma profundo.


"Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera,
al padrino que me apadrinó en la legión extranjera,
a mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante,
a Simbad el marino que tuvo un sobrino cantante, 

al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha,
a mi chupa de cota de mallas contra la desdicha,
mariposas que cazan en sueños los niños con granos
cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos."


Ahora más que nunca vuelven a ser necesarios esos padrinos en las legiones extranjeras, para todos esos emigrantes del siglo XXI, que pese a cambiar la maleta de madera por una samsonite, y la gallina y el botijo por el Iphone y el Ipad; siguen rascándose el cogote y mirando hacia el cielo con la boca abierta cuando pisan nuevos territorios.  Tampoco viene mal contar con una chupa de cota de mallas que te amortigüe algún que otro golpe.  Y no es menos cierto que algunas de esas mariposas que Sabina dice cazar cuando se es imberbe, se logran cazar finalmente cuando la barba irrumpe al mismo ritmo que las entradas.  


"Nunca pude cantar de un tirón
la canción de las babas del mar, del relámpago en vena,
de las lágrimas para llorar cuando valga la pena,
de la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos,
de la gota de tinta en el himno de los iracundos.
Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo."


Más de uno pagaría por tener una sola página de ese bloc trotamundos,  en el que Joaquín ha ido anotando cada verso que después se convertirían en canciones memorables. Termina diciendo que él quería escribir la canción más hermosa del mundo.  Yo creo que si no lo ha conseguido ya, lo ha rozado con la yema de los dedos. El problema ahora es decidir cuál de ellas podría llevarse tal galardón.  Yo no sería capaz de hacerlo, ni siquiera puedo elegir solo una como mi canción preferida. 


10 comentarios:

PPK dijo...

De acuerdo contigo. Si no es la más hermosa, ha andado cerca. Preciosa canción. Literatura en estado puro.

Ro dijo...

de casualidad llegué a tu blog. laí infinidad de análisis y son uno más lindo que el otro... pero falta una canción que no te puede faltar!! DIEGUITOS Y MAFALDAS!!
leí por ahí que cuando sabina la presentó en su tierra natal, tuvo que explicar la letra, para que entiendan un poco más de nuestro lunfardo..
cuando quieras la analizamos juntos
saludos desde la tierra del tango!!!

Anónimo dijo...

Muy buena canción, lo que se ha descrito aquí es lo que me imaginaba, es más es lo que te hace sentir.

Anónimo dijo...

me recordo la cancion de serrat "mi niñez". muy buena, patri.

Anónimo dijo...

me recordo la cancion de serrat "mi niñez". muy buena, patri.

Víctor dijo...

A veces echo de menos un poco más de interpretación de las metáforas u otros recursos líricos de Sabina, aunque supongo q es fácil decirlo. Muchas gracias por escribir friend! De veras, no lo dejes!

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

Creo que todos supimos, desde que escuchamos la canción, que el maestro sabina nos quiso llevar por un viaje en sus memorias. Lo que realmente me gustaría comprender son alguna de las comparaciones metaforicas que el Profe Juaco usa en esta obra del mas ingenioso arte.

patricia García Álvarez dijo...

Para los que somos amantes de Sabina es dificil decidir la mejor de entre todas sus letras. Comparto que "la canción más hermosa del mundo" está repleta de connotaciones nostálgicas, recuerdos vivos del artista de los que quiso echar mano cuando la compuso. Sin embargo, si tuviera que quedarme con una 'sabinada', lo haría con "noches de boda", precisamente por ser la menos 'sabinada' su repertorio. Por una vez Joaquín huye de las vueltas de tuerca y los reveses y se muestra directo y sencillo, tal como es lejos de la música. Reconozco que buena parte de culpa de tal predilección es de la pequeña mejicana, tan frágil a la vista como firme al oído, Chavela Vargas, que la versiona haciendo gala del dominio del cantar hablado.

De la forma que sea Sabina sabe como dejar las pistas para comprender lo que quiere decir y no dice, al más puto estilo 'Joaco', jugando a tontear con la metáfora como buen canalla.

Será su ronquera, o su vicio, o su descaro, lo que, cada vez que salta en mi lista de reproducción una de las suyas, me trae a la cabeza una frase con la que suele despedir sus conciertos y que hoy le dirijo a él: no se me muera nunca, buenas noches.

patricia García Álvarez dijo...

Para los que somos amantes de Sabina es dificil decidir la mejor de entre todas sus letras. Comparto que "la canción más hermosa del mundo" está repleta de connotaciones nostálgicas, recuerdos vivos del artista de los que quiso echar mano cuando la compuso. Sin embargo, si tuviera que quedarme con una 'sabinada', lo haría con "noches de boda", precisamente por ser la menos 'sabinada' su repertorio. Por una vez Joaquín huye de las vueltas de tuerca y los reveses y se muestra directo y sencillo, tal como es lejos de la música. Reconozco que buena parte de culpa de tal predilección es de la pequeña mejicana, tan frágil a la vista como firme al oído, Chavela Vargas, que la versiona haciendo gala del dominio del cantar hablado.

De la forma que sea Sabina sabe como dejar las pistas para comprender lo que quiere decir y no dice, al más puto estilo 'Joaco', jugando a tontear con la metáfora como buen canalla.

Será su ronquera, o su vicio, o su descaro, lo que, cada vez que salta en mi lista de reproducción una de las suyas, me trae a la cabeza una frase con la que suele despedir sus conciertos y que hoy le dirijo a él: no se me muera nunca, buenas noches.

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