Sabinismos y Sabinadas III

Como ya os anuncié la semana pasada, desde este domingo podemos leer de nuevo los versos de Sabina en la prensa española. Semanalmente, y en contraportada, Sabina hará "público" nuevamente todo lo que pasa por su cabeza y sale por su pluma.

Además de esto, los de Público le hicieron una entrevista maravillosa en la que dejó varias perlas, como es habitual en él. A modo de "sabinadas y sabinismos" voy a rescatar algunas de las cosas que dijo.

"Yo he sido absolutamente callejero: he vivido en la calle y en los bares hasta que, por un lado, cumplí años y, por otro, me echaron los cazafamosos. Qué le vamos a hacer: gajes del oficio. Pero sí creo que la izquierda tiene que volver a sacar el termómetro…"
"No seré yo quien se ponga a estas alturas a defender a Zapatero porque ya tengo la ceja bastante afeitada"
 "Las clases medias están asustadas y se están proletarizando cada vez más."
"Para mí fue un insulto, como escupirme en la cara, el día en que busqué CNN+ y salió Gran Hermano 24 Horas."
"Cada vez que cierran un periódico me pongo de luto."
"Yo no puedo resignarme a que no haya más que una política que se pueda hacer en el mundo mundial."
"Soy amigo hasta de Sánchez Dragó, que está diciendo unas cosas… ¡Habla de Sarah Palin y Berlusconi como lo mejor del mundo!"
"En lo único en que coincido con los liberales puros es en que hay un montón de cosas, sobre todo relacionadas con las costumbres, en las que el Estado no debería meterse: desde el tabaco a los toros. "
Como podéis comprobar, una vez más, Joaquín Sabina nunca escurre el bulto ni evita dar su opinión sobre cualquier tema por complejo que sea. Por eso siempre digo que es un placer oirlo, tanto en sus conciertos como en sus entrevistas. Siempre te deja algo sobre lo que reflexionar. 
Si queréis leer la entrevista al completo o verla en vídeo, aquí os dejo el enlace

Público

Hace unos días leí una noticia que para todos los Sabineros ha sido muy grata: Joaquín Sabina vuelve a los medios de comunicación. Después de un tiempo de ausencia, desde que dejase de escribir sus sonetos para Interviú, en esta ocasión los afortunados serán los lectores del diario Público.  

Desde este domingo, podremos encontrarlo semanalmente en la contraportada del periódico, donde bajo el título de “El grito en el suelo” podremos leer sus reflexiones. Cosas como estas son las que hacen de Joaquín un artista diferente al resto. No es un cantante, no es un poeta, no es un músico; es todo eso y un puntito más que lo hace especial. 

No es casualidad que sus intervenciones públicas nunca dejen a nadie indiferente, siempre sabes que te va a sorprender con alguna “sabinada”.  Ya lo decía en “La canción más hermosa del mundo”: “me olvidé de los tontos por ciento, del cuento del business”. Sabina no tiene pelos en la lengua y siempre lleva por delante el lema de “esta boca es mía”. Así que espero impaciente leer sus nuevas crónicas en tan singular periódico. 

Además de esto, mensualmente se intercambiará cartas con su íntimo amigo Luis García Montero en otra sección. Así que la alegría es doble. 

Uno de los calificativos más recurrentes a la hora de referirse a Joaquín Sabina es el de "poeta urbano". Parece que quiere seguir siendo fiel a ese calificativo, ya que pocas cosas más urbanas hay como sentarse en un banco del parque periódico en mano y echarle un vistazo a la contraportada. Considero que esto puede ser un soplo de aire fresco para el mundo de los medios de comunicación. Actualmente estamos viviendo una situación en la que muchas veces da angustia verlos, leerlos y oirlos. O todo es negro, o todo es blanco. Espero como agua de mayo que Joaquín sea ese "hombre del traje gris" que nos cuente las cosas como son.

De momento, y a forma de aperitivo, Sabina ya nos ha dejado con un soneto dedicado al que será su nuevo atril para contarnos más de cien verdades. Pocos artistas hay que además de gozar de un talento musical exquisito, tengan además una personalidad arrolladora que haga que sus declaraciones sean casi tan interesantes como sus canciones.
“Público es el abrigo de la gente,
corazón de neón corazonado,
qué ganas de gritar contracorriente
las nanas de un futuro con pasado.
Público es el milagro de la imprenta,
el kiosko de un domingo con negritas,
el Carpanta que canta las cuarenta,
la tinta punto com agua bendita.
Público que alborota en plena calle,
cigarra que te agarra por el talle,
plaza púbica, Sócrates en vena.
Sátira al por menor, muñeca en bolas,
media luna de Chueca con rockola,
tribuna de la plebe sin cadenas.”

Sabina Versionado XIV

Pongamos que hablo de Madrid, además de un himno para nuestra capital, quizá sea una de las canciones de Sabina que más se han versionado. Hasta tal punto, de que todavía hay mucha gente que se piensa que él mismo la versionó, y que el autor de la misma es el malogrado Antonio Flores.

La versión que Antonio hizo era bastante más rockera que la de Joaquín, lo cual dice mucho de esta canción. La convierte en una pieza "camaleónica" que puede adaptarse tranquilamente a estilos de música bastante dispares. La versión que hoy os traigo, va un poco más allá en ese proceso de "rockerización" ya que se trata de la realizada por "Los porretas". 

No cabe lugar a dudas que la fuerza de esta canción reside en su increíble letra, de la que ya os hablé aquí hace un tiempo. No obstante, también es interesante ver las distintas dimensiones que puede alcanzar en voz de los distintos artistas que se han decidido a cantarla. Los Porretas, consiguen hacer de ella una canción más urbana si cabe, más de bar o de parada de metro (leit motiv del videoclip que hicieron con ella, y que os adjunto a continuación). Es un ejercicio interesante escuchar las distintas grabaciones que se han hecho de este himno madrileño, desde la primera en "La mandrágora" hasta la más reciente con Rosario Flores. 

Amores eternos

Si por algo se destaca Joaquín Sabina, es por su pasmosa facilidad a la hora de realizar descripciones de lugares, personas, situaciones y sentimientos. Cuando a los demás nos faltan las palabras para poder expresar algo, a Sabina le sobran los versos para hacer una canción que de en el clavo. Se ha convertido en el portavoz perfecto para mucha gente, y seguramente se ha llevado multitud de Oscars a la mejor banda sonora de nuestras experiencias. 

Esto es debido a que dentro de su amplia discografía, existe un porcentaje altísimo de canciones en las que alcanza la excelencia con muchos (sino todos) de sus versos. Este es el caso de Amores eternos, a priori una canción que ha pasado bastante desapercibida entre sus grandes temas; pero que contiene varias perlas que la hacen especial también.  Nos cuenta la historia de un amor, a priori fugaz pero que en realidad no lo es tanto. Con esa ambigüedad juega bastante a lo largo de la canción, además de realizar una descripción exquisita de la protagonista principal.
“Desnuda se sentía igual que un pez en el agua,
vestirla era peor que amortajarla;
inocente y perversa como un mundo sin dioses,
alegre y repartida como el pan de los pobres.”
¿Cuantas canciones hemos escuchado en las que se describe a una mujer? ¿Cuantas veces hemos escuchado los mismos tópicos? Aquí es donde se distingue al maestro de los aspirantes, a la estrella del meritorio. ¿Por qué nadie había reparado en describirla como “alegre y repartida como el pan de los pobres”?. Analizando detenidamente la frase, se trata de uno de los mayores piropos que se le puede decir a alguien. En un mundo egoísta, en el que rápidamente se desconfía de la bondad de la gente y se tuerce el gesto ante la más mínima ocasión; esto es un privilegio al alcance de muy pocos. Por otra parte, empieza a jugar con la ambigüedad de la que ya os advertía antes. Un mundo sin dioses, se puede ver como algo inocente, que vive feliz en su ignorancia de no saber qué va a pasar o a quién tiene que obedecer. Sin embargo, es un arma de doble filo, ya que rápidamente se puede volver perverso ante la falta de autoridad, aunque sea divina.
“No quise retenerla, ¿de qué hubiera servido
deshacer las maletas del olvido?
Pero no sé qué diera por tenerla ahora mismo
mirando por encima de mi hombro lo que escribo.”
Seguimos con las dos caras de esta canción. Aquí comienza diciendo que no quiso retenerla, bastantes veces esta es la decisión más acertada; aunque no siempre nos damos cuenta a tiempo. Nos empeñamos en conseguir que una relación funcione, aunque lo único que consigamos sea darnos de bruces con un muro inexpugnable. Las cosas de dos, no pueden funcionar si no es de forma conjunta, por mucho que uno ponga empeño, si no se ve respuesta por parte del otro lado; los esfuerzos son en vano y la frustración mucho mayor. Por eso mismo, aquí toma la decisión de ponerse digno y no empeñarse en lo imposible; almacenar los recuerdos en un cajón como si se tratasen de simples papeles. Rápidamente vemos que eso no es así, y no se pueden archivar los sentimientos tan fácilmente.
“Conservo un beso de carmín que sus labios dejaron
impreso en el espejo del lavabo,
una foto amarilla, un corazón oxidado,
y esta sed del que añora la fuente del pecado.”
Precisamente de esos recuerdos “inarchivables” habla a continuación. Por muy efímero que fueran esos momentos juntos, siempre te quedas con algo para ti. Eso no te lo pueden quitar, son esas medallas que cuelgas en tu sala de trofeos particular, pero no para enseñárselas a nadie; sino para poder contemplarlas en la intimidad y recordar lo bueno. El beso de carmín en el lavabo, es muy representativo, así como la foto amarilla que por mucho que vaya envileciendo con el tiempo, siempre conservará su fuerza. Lo peor de todo, es que también se queda con el corazón oxidado y sediento. Como si no hubiera tenido suficiente, como si la película se hubiera cortado en el momento más inoportuno, justo antes del final feliz y del banquete de perdices.
“Antes que la carcoma de la vida cotidiana
acabara durmiendo en nuestra cama,
pagana y arbitraria como un lunes sin clase
se fue de madrugada, no quiso ser de nadie.”
En este último tramo de la canción, quizá se nos da respuesta a los interrogantes anteriores. Podemos llegar a entender que esta historia se cortase antes de tiempo, o directamente no se le diera la oportunidad de prosperar. El miedo al fracaso quizá, a que esa carcoma de la vida cotidiana hiciera acto de presencia, puede precipitar los acontecimientos. Como todos los finales que nadie desea, termina con alguien huyendo de madrugada. Parece que el amanecer tiene el poder de determinar que derroteros tomará una historia, si “seguirá siendo ayer noche, hoy por la mañana” (como ya dijera Joaquín en otra canción). No querer ser de nadie es una postura que, en mayor o menor medida, todos hemos tomado alguna vez para justificar nuestra situación o nuestros actos; pero tarde o temprano, nos damos cuenta de que eso no funciona.
“Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa,
a cambio de sus besos y su prisa;
con ella descubrí que hay amores eternos
que duran lo que dura un corto invierno.”
Como colofón cierro con el estribillo de la canción, tan interesante, rompedor, ambiguo y hermoso como toda la canción. Aquí vemos perfectamente, esa asimetría que reinaba en la relación; dar tanto para recibir tan poco es algo que raramente se sostiene bien. Cuando se habla de amores eternos, posiblemente nunca nos paremos a pensar que puedan durar lo mismo que un corto invierno. Desgraciadamente, esto es más común de lo que pensamos. Quizá lo que se haga eterna sea la espera para conseguirlo, mientras que lo único que recibimos a cambio sean migajas de inviernos cortos, fríos y oscuros. 

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