Sabina y CIA XVII

Hace algunos días comentaba en una entrada de este blog la versión que Ana Belén había hecho de la canción "Y sin embargo" para su nuevo álbum "Los hombres a los que amé". Poco tiempo después, regreso al mismo punto, pero en esta ocasión para hablar de la interpretación al alimón que los dos hicieron del tema. Con motivo del especial de Nochebuena que Ana Belén grabó para TVE, el flaco no quiso perder la oportunidad de acompañarla en la interpretación de tan exitosa canción.

Ya os comenté que en la versión de Ana Belén se habían hecho pequeñas modificaciones en la letra, para adaptarla desde el punto de vista femenino. En esta ocasión han hecho un híbrido de la versión original y la nueva, para que tuvieran cabida los dos en la historia. Con esto añadimos un nuevo registro más a la sociedad que esporádicamente forman Ana y Joaquín. Viendo la química existente entre los dos, creo que no soy el único que sigue esperando una versión conjunta de otra de las grandes canciones de Sabina, "Peces de Ciudad". 

Muy acertada también la introducción que ambos hicieron, recitando los primeros versos de la canción. Una forma muy gráfica y directa de lanzarse los mensajes (o reproches) que esta canción lleva grabados a fuego. Mensajes que alcanzan otra dimensión cuando salen de los labios del flaco y de Ana Belén, estoy seguro de que prácticamente la totalidad de la comunidad Sabinera hubieran elegido a ellos dos si de ponerle rostro a esta canción se tratase.

Me voy a permitir la licencia de ponerle un pero, y los responsables en este caso son los coros que han metido de fondo en la canción; los cuales veo tanto innecesarios como un tanto fuera de lugar. Al igual que cuando hablan, cuando Ana y Sabina cantan, el resto deberían ver, oír, callar y aplaudir a rabiar.

Aprovecho que está acabando el año 2011 para desearos a todos los amigos Sabineros de este blog un feliz año nuevo, que se cumplan todos vuestros deseos; no digo propósitos porque esos ya sabemos que nunca se cumplen.

Canción de Navidad

Las Navidades son inminentes, y en el caso de la gente afortunada es la época en la que más nos prodigamos con los regalos. Un regalo doble es el que nos han hecho nuestros dos pájaros preferidos, Sabina y su primo El Nano. Se trata de un adelanto del próximo disco que los dos maestros van a sacar a principios del año que viene.

Aprovechando la época Navideña, han decidido lanzar un villancico un tanto especial bajo el título de "Canción de Navidad". Un villancico en el que sacan a relucir todas las cosas que en estos días se tapan entre perfumes caros y ruidos de matasuegras de fin de año. No está de más recordar eso, y este villancico hace que entre polvorón y polvorón recordemos que no sólo hace 2000 años nacían niños en pesebres. 

Por mi parte, me gusta mucho esta época quizá tenga algo que ver que tal día como hoy, hace 23 años, mi señora madre estaba dando a luz a un Sabinero (no salí con bombín, pero casi). Por eso os dejo un vídeo que he hecho en el otro blog que tengo, "El Bazar de Saavedra", para felicitaros a todos la Navidad. Un abrazo fuerte a todos los que pasáis por aquí de vez en cuando.

Sabina Versionado XIX

Recientemente Ana Belén ha publicado su último álbum bajo el título de "Los hombres a los que amé", en el que versiona canciones de sus más apreciados compañeros de profesión. Entre sus amados artistas, como no podía ser de otra manera, se encuentra Joaquín Sabina. La amistad que mantienen tanto Víctor Manuel como ella con Joaquín, viene de muy atrás y se ha visto reflejada en más de una colaboración musical. 

La preciosa canción "A la sombra de un León" la han interpretado en directo en varias ocasiones, y la que yo considero una de las joyas más recientes del repertorio de Joaquín; "Peces de Ciudad" fue en voz de Ana Belén de la forma en que primero la conocimos. Ana también participó en el recopilatorio "Entre todas las mujeres", donde varias voces femeninas cantaban algunos temas del flaco de Úbeda.

En esta ocasión ha escogido una de las canciones bandera de Joaquín, esa que podían estar eternamente coreando en sus conciertos, y en la que se expresa de forma impecable ese "si pero no" que muchas veces toma el mando en las relaciones de pareja. Con ligeras variaciones en la letra, Ana Belén renace a este tema que se encuentra en lo más alto del top ten de todos los sabineros.

Sabina Versiona VI

Hace escasos días Joaquín Sabina culminó su periplo por el continente americano dando una serie de conciertos en México. El país azteca ocupa un lugar muy importante en el corazón del ubetense, así como dos de sus mayores exponentes musicales, Chavela Vargas y José Alfredo Jiménez (ambos presentes en Por el Boulevard de los Sueños Rotos). 

De éste último comentó en una ocasión que llegó a su vida de forma brutal, valorando sus canciones como las más populares y las más callejeras que jamás había escuchado. He recogido algunas de las declaraciones de Joaquín acerca del mexicano, para dar fe de la enorme estima que le tiene.
"Yo lo amaba sin haberme dado cuenta de que además tenía unos versos impresionantes, no sabía si la música era suya. No creo que haya otro caso en el mundo que encarne más, por encima de las diferencias de clase ni de generaciones, el alma de un país. Sin José Alfredo, México, al menos el que yo amo, sería menos México. Y luego está la parte de su tremenda intuición; versos como `Cuántas luces dejaste encendidas, yo no sé cómo voy a apagarlas`. Ese verso le echa un pulso a Mallarmé o a quien quieras"


"Hemos hecho una gira con Chavela Vargas en el aniversario de José Alfredo, y cuando lo nombré todo mundo me preguntaba quién era. Y yo les dije lo mismo que me pasó a mí, que lo sabían sin saber que lo sabían. Desde niño había oído diez canciones de José Alfredo porque las cantaban los borrachos de mi pueblo, igual que los borrachos de aquí. Las cantábamos, pero nadie sabía cómo se llamaba. Cuando la gente pregunta quién es José Alfredo, les digo: `Es el autor de 20 canciones que tú te sabes de memoria`. Cuando llegué a México me di cuenta de que seguía vivísimo, y no sólo eso, no podías librarte de él a donde fueras"

Por esa razón no es extraño verle interpretar algunos temas del mexicano en sus conciertos, uno de ellos es éste, titulado "Llegó borracho el borracho". 

Dos pájaros

Hace un par de meses, y gracias a un comentario que PPK  me dejó en la entrada de "A la sombra de un león", descubrí que había una canción de Serrat, "De cartón piedra" que compartía muchas cosas con la de Sabina. Ahora que están los dos elaborando un disco a cuatro manos, resulta sorprendente comprobar que desde hace mucho tiempo ya existían lazos invisibles que unían a estos dos pájaros.

El mensaje de las dos canciones es muy similar, la historia de un loco que se enamora de una mujer inalcanzable a ojos del resto de la gente "normal". El loco de Sabina se enamora de la Diosa Cibeles, mientras que el de Serrat lo hace de un maniquí de un escaparate. Podría verse también la de Sabina una continuación de la historia que arranca en la canción de Serrat, ya que su personaje acaba dando con sus huesos en un psiquiátrico y el de Sabina comienza su andadura escapándose del mismo. 

En las dos historias se pone de manifiesto el tremendo afecto que el loco siente por su dama, y las locuras que es capaz de hacer con tal de conseguirla. Por escasos momentos alcanza su objetivo y se hace notoria su felicidad más absoluta; pero poco después esta historia acaba lejos de ser redonda, devolviéndonos de un plumazo a la cruda e injusta realidad.

El ritmo de la canción de Serrat es mucho más endiablado, mientras que el de Sabina es más sosegado. Seguramente la Diosa Cibeles exigía una melodía mucho más clásica, con un acompañamiento de piano exquisito, además de una colaboración femenina para darle mayor realismo a la historia. De esto último se encargó Ana Belén, haciendo del directo de esta canción una pequeña obra teatral en mitad de un concierto. Son diferentes formas de transmitir el mismo mensaje, distintos recursos musicales y literarios para leernos un cuento con el mismo final. 

A continuación os dejo los vídeos de sendas canciones para que juzguéis vosotros mismos.


Al maestro Antoñete

Hace escasos días nos dejó una de las grandes figuras del toreo de este país, Antonio Chenel "Antoñete". De sobra es sabida la enorme afición que tiene Sabina por la tauromaquia. En muchas de sus canciones y sonetos hace alusión a términos taurinos, o directamente son el leit motiv del tema como ocurre en "De purísima y oro". El maestro Antoñete tuvo el privilegio de ser de los primeros, si no el primero, en aparecer en una canción de Joaquín. Uno de los versos de "El joven aprendiz de pintor" era tal que así:

El torpe maletilla que hasta ayer afirmaba,
Que con las banderillas nadie me aventajaba,
Ahora que corto orejas y aplauden los del siete
Ya no dice que cinto tan bien como Antoñete.

Después vendrían otros grandes toreros como Manolete o José Tomás, sin olvidar el memorable estribillo de "Así estoy yo sin tí".
"Más triste que un torero,
al otro lado del telón de acero"

Antoñete fue despedido en el coso taurino por excelencia: "Las Ventas", curiosamente otro de los lugares sagrados para Joaquín Sabina. Cada uno a su modo, han salido por la puerta grande en más de una ocasión, y su nombre ha sido coreado por todo el tendido. Sabina también le dedicó un soneto al matador, que fue utilizado como homenaje en un vídeo realizado por Noticias Cuatro. Bajo el título de "Al maestro Antoñete"...


Esta tarde la sombra esta que arde,
esta tarde comulga el mas ateo,
esta tarde Antoñete(dios lo guarde)
desempolva la momia del toreo.

Esta tade se plancha la muleta,
esta tarde se guarda la distancia,
esta tarde el mechon y la coleta
importan porque tiene importancia.

Esta tarde clarines rompehielos,
esta tarde hacen puentes las tormentas,
esta tarde se atrasan los mundiales.

Esta tarde se mojan los pañuelos,
esta tarde, en su patio de Las Ventas,
descumple años Chenel por naturales.
 El vídeo de Cuatro lo podéis ver en el siguiente enlace http://www.cuatro.com/Noticias_Cuatro/Fin_de_Semana/Fin_de_semana-Antonete-Sabina-toro_3_1491480859.html 

Besos de Judas

Metáforas, juegos de palabras, ironías…todo eso está muy presente en la mayoría de los temas de Sabina, y en este caso desde el propio título: “Besos de Judas”. Pocas veces el título de una canción puede dar tanto de sí como en este caso. Puede ser vista desde diferentes prismas, pero acabando siempre en un mismo mensaje unas “malas compañías”, “amistades peligrosas” o “relaciones autodestructivas”. Algunos lo tiran por el lado de la droga y otros por el puramente amoroso. No hay tanta diferencia, y lo vamos a ver a continuación. Teniendo en cuenta que la mayoría de las drogas tienen género femenino, no va a resultar muy complicado emparejarlo.
“No soporta el dolor, le divierte inventar
que vive lejos, en un raro país,
cuando viaja en sueños lo hace sin mí,
cada vez que se aburre de andar
da un salto mortal.”
Con los primeros versos ya tenemos un primer esbozo de con quien vamos a tratar. No se trata de alguien sencillo, todo lo contrario. Encierra dentro de ella algo diferente al resto que consigue llamarte la atención, a pesar de que muchas veces su comportamiento invite a hacer exactamente lo contrario. Es alguien totalmente impredecible, que te desconcierta por momentos y nunca consigues explicarte el por qué de muchas cosas. Se autodefine como rara e incomprendida, aunque luego rechazará tu mano cuando intentes acercarte. Los saltos mortales no son muy aconsejables, especialmente si pretendes estar siempre justo debajo para recogerla; además de ingratos, sabiendo que no va a contar contigo como compañero de viaje en sus sueños.
“Cuando el sol fatigado se dedica a manchar
de rosa las macetas de mi balcón
juega conmigo al gato y al ratón,
si le pido “quédate un poco más”
se viste y se va.”
Como se puede comprobar, ya tenemos un desequilibrio considerable en la relación. Esto se acentúa con el desquiciante juego del gato y el ratón al que muchas veces nos vemos obligados a jugar de manera inconsciente. Un portazo definitivo puede resultar muy doloroso, pero a la postre se agradece mucho más a que siempre te dejen la puerta entornada, para después pillarte los dedos una y otra vez. Por la ley de la compensación sería lógico pensar que si antes tú le has dado mucho ella debería devolverte por lo menos algo. Nada más lejos de la realidad, en este caso ella es la delincuente perfecta y tú el perfecto pardillo.
“Nunca me dice ven, siempre se hace esperar,
de noche como un sueño tarda en venir,
dibuja nubes con saliva y carmín,
cobra caro cada abrazo que da,
no acostumbra a fiar.”
Sabedora de su ventajosa posición, no se molesta en llamarte, sabe que con su sola existencia ya está actuando como reclamo perfecto. Evidentemente, algo tiene que ofrecer para mantener el interés. Pero con muy poco esfuerzo consigue pingües beneficios. Sabe en cada momento que tecla pulsar para poner en marcha toda la maquinaria. No se prodiga mucho con las muestras de afecto, no vayamos a confundirnos ni a mal acostumbrarnos. Juega con ventaja y lo sabe, juega con la necesidad y lo sabe mejor todavía.
“Cuando gritos de alarma suenan por la ciudad,
cuando los sabios dicen “no hay solución”
ella pretende que hagamos el amor
en una cama de cristal
a orillas del mar.”
Esas luces de alarma de vez en cuando se encienden, avisando de que hay una ligera posibilidad de que la abandonemos. Es entonces cuando ella pone su maquinaria en funcionamiento, saca las garras y hace uso de sus mejores trucos para sofocar el conato de incendio. Aunque ausente, no te pierde la pista y sabe cuando dar la de cal. Es entonces cuando te llena la cabeza con falsas promesas que, torpe de ti, acabas creyendo a pies juntillas por enésima vez (iba a decir ingenuo de ti, pero creo que ese adjetivo se queda corto).
“Yo que siempre traté de aprender a barajar
los naipes al estilo del triunfador,
ahora me veo jugando de farol
mientras su manga esconde un as,
no sabe ganar.”
Por último, consigue que acabes renunciando a tus principios y hagas cosas que perjuraste nunca realizar. Tú que tenías alas para volar muy alto, las has sacrificado por arrastrarte a ras del suelo a merced de una caprichosa. Comenzábamos con el juego del gato y el ratón, y acabamos con el juego del póker. Una partida en la que te ves abocado a lanzar faroles cada vez mayores, intentando un imposible; ganarle a alguien que siempre lleva un as guardado en la manga.
“Cuanto más le doy ella menos me da
Por eso a veces tengo dudas,
¿no será un tal Judas
el que le enseñó a besar?”
“Cuanto más le doy ella menos se da,
por eso necesito ayuda,
aunque sea de Judas…
bésame un poco más.”
El estribillo de la canción resume a la perfección el mensaje que encierra en su totalidad. Por un lado, la vergonzante descompensación que existe en la relación, por otro el desconcierto que como es lógico acaba por aparecer y por último la ciega y necia necesidad de un poquito más…cueste lo que cueste. Como habéis visto “la protagonista” puede tener infinidad de nombres propios (y no necesariamente tienen que acabar en ina), seguro que cada uno podría ponerle al menos uno.

Sabina Versionado XVIII

En esta ocasión la entrada de "Sabina versionado" es un tanto especial, ya que más bien podría llamarse "Sabina imitado". El responsable de todo esto, es el irrepetible Santiago Segura, que se arrancó a cantar "19 días y 500 noches" caracterizado como el flaco de Úbeda. El motivo es un nuevo programa de Antena 3 llamado "Tu cara me suena".

La relación de Santiago y Joaquín se remonta a la segunda entrega de la saga "Torrente" que tanto éxito le ha dado a Segura. No obstante, y en contra de lo que muchos piensan, la carrera de Santiago Segura no se limita a la interpretación del policía más peculiar del panorama nacional. A poco que se investigue en su carrera cinematográfica, se pueden observar grandes películas y no menos grandes interpretaciones.

Santiago ha sabido dar con la tecla que muchos buscan y pocos encuentran, y ha hecho de "Torrente" el salvavidas de la taquilla española en varias ocasiones. Pero hay que diferenciar a la persona del personaje, y es ahí donde Santiago demuestra su valía.

Las apariciones de Sabina en el séptimo arte se deben en gran medida a Segura, ya que a la canción realizada para "Torrente 2" llamada "Semos diferentes" tenemos que sumar a nuestra "Rubia de la cuarta fila" de la película "Isi Disi" en la que Sabina tenía un papelito. 

Demostrando lo gran actor que es, Santiago Segura se mete por momentos bajo el bombín de Sabina y nos canta una versión reducida de "19 días y 500 noches". 



Todavía una canción de amor

Las canciones suelen traer consigo dos historias, por un lado la historia de cómo se escribió y por el otro la historia que nos cuenta su letra. En el caso de esta canción ambas historias son dignas de mención. Cuenta la historia (en boca del propio Sabina) que Joaquín se encontraba en un bar o "boliche" de Argentina sentado en un rincón, cuando alguien se acercó y le dijo: "No me jodas, Sabina, ¿estás escribiendo una canción?. Ese alguien era Andrés Calamaro, esa canción era "Todavía una canción de amor" y a esa letra de Sabina le puso música Calamaro. Con el paso del tiempo, el tema lo han interpretado tanto en conjunto como por separado. Esta es la primera historia, pero la segunda no le desmerece para nada. Esta canción nacida en un bar contiene algunos de los versos más célebres de Joaquín, y unos de los mensajes más directos a la par que ambiguos.


"No te fíes si te juro que es imposible
no dudes de mi duda y mi quizás
el amor es igual que un imperdible
perdido en la solapa del azar"

Sólo con ver el título de la canción, no es excesivamente complicado adivinar cuál va a ser el tema principal de la canción. Desde su primer verso ya se pone sobre la mesa la ambigüedad tan presente en las letras de Sabina, la lucha de contrastes, la atracción de los polos opuestos. Si hay algo que nos encontramos con demasiada frecuencia en las relaciones son los "si pero no". Esos si pero no están en el comienzo del tema. La palabra imposible la soltamos que suma facilidad sin caer en la cuenta que seguramente se convierta en probable, e incluso acabe siendo muy posible. Supongo que la culpa la tienen los momentos, momentos en los que sin saber muy bien por qué rechazamos cosas, debido a razones que escapan de la lógica. A veces podemos retroceder sobre nuestros pasos, pero otras veces no se nos da esa segunda oportunidad.

"La luna toma el sol de madrugada
nunca jamás quiere decir tal vez
la muerte es un amante despechada
que juega sucio y no sabe perder"

El juego de opuestos y ambigüedades del que hablaba al principio tarda poco en entrar en escena. Un imperdible perdido en la solapa del azar, quizá sea una de las mejores definiciones posibles a algo tan indescifrable como el amor. Algo que por mucho que reniegues de él siempre lo vas a tener bien cerquita, pero que a la vez se revuelve y no atiende a normas establecidas ni a leyes (excluyendo a las puramente azarosas). Es por eso que las dudas y los quizás se mueven aquí como pez en el agua, consiguiendo desesperar a muchos y confundir a otros tantos. 

"No corras si te llamo de repente
no te vayas si te grito piérdete
a menudo los labios más urgentes
no tienen prisa dos besos después."

A veces nos gusta demasiado dárnoslas de interesantes, hacernos de rogar, simular que controlamos a la perfección nuestras emociones. Por eso nos cuesta ser los primeros en llamar, en dar el primer paso arriesgándonos a que sea en falso. Creemos que prolongando nuestras ausencias o mostrando cierta indiferencia, conseguimos que se nos eche más de menos (y esto para nada es matemático, es más muy probablemente logremos que ese "tal vez" se quede en un "nunca jamás").  Aquí tenemos los versos más célebres de esta canción: "A menudo los labios más urgentes, no tienen prisa dos besos después". Cada vez más, se vive con prisa, se piensa en pasado mañana sin tener claro lo que vas a hacer hoy. Tampoco sabemos disfrutar de lo que ya tenemos y actuamos caprichosamente; lo que antaño ansiábamos conseguir, nos sabe a poco cuando apenas lo hemos probado.

"Se aferra el corazón a lo perdido
los ojos que no ven miran mejor
cantar es disparar contra el olvido
vivir sin ti es dormir en la estación."

Ya dijo Aute que el perdedor era el universo de Sabina, por eso no podía faltar una referencia a ello en esta clase magistral sobre el oficio de Cupido y sus derivados. Por mucho que crezcamos y muy adultos que nos creamos o nos lleguen a considerar, en el fondo actuamos de manera muy similar a los niños. Basta que te digan a algo que no, para que tozudamente te guste mil veces más. Por eso nos empeñamos en no querer ver la realidad y en su lugar usamos unas gafas muy personales que la transforman a nuestro gusto. Eso tiene sus inconvenientes, ya que hay muros inexpugnables que crees no ver hasta que te estampas contra ellos. Cada uno dispara contra el olvido de la mejor manera que sabe o puede, Sabina para fortuna de muchos lo hace cantando. 

"Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte
que no salgo a buscarte porque se
que corro el riesgo de encontrarte
que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor
que te sigo debiendo todavía
una canción de amor."

En el estribillo de la canción se resume magistralmente el mensaje que a muchos nos gustaría lanzar cuando estamos cara a cara y se nos baja por completo la persiana. Decir todo lo que nos ronda por la cabeza y no sabemos como expresar. Explicar de una manera clara y concisa el por que de muchos de nuestros actos, poner sobre la mesa nuestros temores y no limitarnos a decir que todo va bien cuando no es verdad. Siempre tratamos de decir cosas, pero pocas veces somos capaces de hacerlo. Por muy grande que sea la desesperación de estar esperando algo, mayor todavía es el miedo a encontrarnos de frente con algo que no querías. Si le seguimos debiendo a alguien una canción de amor, esta sería una buena opción, ya que no se va por las ramas y ataca directamente al sístole y al diástole.

Sabina Versionado XVIII

El protagonista de este "Sabina versionado" es alguien muy especial, bueno más que especial diría esencial para Joaquín Sabina. Se trata de Antonio García de Diego, junto con Pancho Varona los "andamios" de Sabina. Antonio está ligado a Sabina desde principios de los noventa, y desde entonces no se ha limitado a ser "uno de sus músicos". A este manchego, paisano mío, le debemos mucho todos los Sabineros.

Además de haber sido parte importante de un gran porcentaje de las canciones del flaco y ser un fijo en la alineación titular de todos y cada uno de sus conciertos, también ha intervenido en otros espectáculos.

Uno de los que más me gustan a mi es el "Karaoke y Top Colcha", en los que junto al resto de los músicos habituales de Joaquín tocaban los temas más célebres de Joaquín permitiendo a la gente del público subirse a cantarlos con ellos.

Aunque su especialidad son los instrumentos, tampoco le tiembla el pulso a la hora de cantar algún que otro tema en los conciertos de Sabina. Últimamente, la canción de "Amor se llama el juego" ha pasado a ser propiedad suya en las giras. Cosa que le aplaudo enormemente a Joaquín, ya que el mejor regalo que le puede hacer a los que trabajan con él diariamente, codo con codo; es cederles el micrófono para que hagan lo que más le gusta. Es inevitable que ocurra, siempre la gente que trabaja a la sombra queda eclipsada por la estrella a la que acompañan. Pero con gestos como éstos, Sabina les concede una parte de todo el reconocimiento que se merecen.

Hay un par de situaciones en las que la mano de Antonio se aprecia de manera notoria. Una de ellas ocurre en la canción "De purísima y oro", en la que su guitarra es una de las señas de identidad del tema. La otra tiene lugar en todas las canciones donde el piano cobra un papel protagonista, instrumento por el cual siento una debilidad especial . Un buen ejemplo es la versión en directo de Peces de Ciudad, haciendo una introducción de casi un minuto que es una delicia. Otro ejemplo es la citada "Amor se llama el juego", de la que os dejo un vídeo con una de sus interpretaciones en directo. 

Sabina Versionado XVII

Como ya os comenté hace unas semanas, recientemente ha salido a la venta un disco homenaje a las canciones de Sabina bajo el título de "La Habana canta a Sabina". Como ocurre con gran parte de los países sudamericanos, Sabina guarda una relación muy íntima con Cuba. Sabina ha regalado y sigue haciéndolo a muchas generaciones canciones memorables. En cierto modo, estos discos vienen a representar un regalo de vuelta por "los servicios prestados".

En esta ocasión la canción elegida ha sido una de las más autobiográficas que tiene El flaco, "la canción más hermosa del mundo", paradójico título para alguien que si no ha escrito varias de las canciones más hermosas del mundo es por el simple hecho de que la perfección parece no existir. Este tema ya tenía vinculación con la música cubana desde hace un tiempo, ya que grabó una versión al alimón con Pablo Milanés (que también interviene en este disco). Los encargados de ponerle voz en esta ocasión han sido "Buena fe", a los que he de reconocer que desconozco (como a la gran mayoría de los artistas que han participado en el álbum). No obstante, esta es una ocasión inmejorable de escuchar algunos de sus temas. 

Con respecto al homenaje cubano, he escuchado voces dispares acerca del resultado final. Supongo que en algunas canciones se ha cambiado tanto el ritmo que, para alguien habituado a las versiones originales el resultado choque un poco. En el caso particular de esta canción se ha mantenido bastante fiel a la original, eso sí introduciendo una voz mucho más fina como es la de Israel Rojas. Bajo mi punto de vista, el timbre de Israel le viene como un guante a esta canción. 

¿Quién me ha robado el mes de Abril?

En muchas ocasiones las cosas sencillas son las que más triunfan, pero no por sencillas resultan fáciles de elaborar. En el mundo de la música eso ha ocurrido en muchas ocasiones, y este es el caso de uno de los grandes temas de Sabina, ¿Quién me ha robado el mes de Abril?. Una canción que trata de una manera magistral la melancolía y el fracaso mediante tres historias muy de andar por casa, en las que más de uno se podría ver reflejado. Si a esto le unimos una música exquisita, que nos recuerda a Bob Dylan y su “Knock, knock, knocking on Heaven’s Door”, el resultado es un tesoro que perdura concierto tras concierto y gira tras gira.  

Comencemos este recorrido por nuestra calle melancolía particular, con el primer protagonista de esta historia.
“En la posada del fracaso,
donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad
comparten colchón
y cuando, por la calle,
pasa la vida, como un huracán,
el hombre del traje gris
saca un sucio calendario del
bolsillo y grita
¿quién me ha robado el mes de abril?”
Haciendo referencia al disco en el que se encuadra la canción, el primer protagonista es ese hombre del traje gris que no solo viste de ese color, también vive así. Nada más comenzar la canción ya nos emplaza en un lugar para nada acogedor. Un sitio en el que nunca querríamos estar y, en el que nunca pensamos que podremos acabar. En esos momentos no se encuentra consuelo por ningún sitio, y el ascensor no acude en nuestra ayuda; justo cuando nos arrastramos a ras de suelo y más lo necesitamos. Mientras el éxito se asocia con los hoteles de lujo, el fracaso solamente encuentra hospedaje en una triste posada. Allí dentro el tiempo pasa lento en la posada, pero la vida sigue fuera con su ritmo vertiginoso y no espera a nada ni a nadie.
“La chica de BUP casi todas
las asignaturas suspendió
el curso en que preñada
aquel chaval la dejó y cuando en la pizarra
pasa lista en profe de latín
lágrimas de desamor
ruedan por la página de un bloc
y en él escribe
¿quién me ha robado el mes de abril?”
Pasamos a la segunda protagonista, otra pobre víctima de este robo tan cruel. Esta chica de BUP representa a todos aquellos a los que, de repente, se les derrumba la vida ante sus ojos como un castillo de naipes. Nuevamente vemos como todos los padres del éxito se convierten en parientes lejanos, cuando el hijo se llama fracaso. ¿Dónde están todas las palmaditas en la espalda, cuando necesitas que se conviertan en manos que te ayuden a levantarte?. Muchas veces preguntamos sistemáticamente ¿qué tal? sin tener interés realmente, y esperando la misma respuesta de siempre. Es entonces cuando tenemos que recurrir a ese bloc de notas y descargar todo en una de sus páginas abiertas.
“El marido de mi madre
que en el último tren se largó
con una peluquera
veinte años menor
y cuando exhiben esas risas
de Instamatic en París,
derrotada en el sillón,
se marchita viendo Falcon Crest
mi vieja y piensa
¿quién me ha robado el mes de abril?”
Para la última historia de abriles perdidos, Sabina se reserva otra gris situación, la del abandono. Aquí no solo te quedas bajo tu nube negra particular, si no que además observas como el Sol luce resplandeciente para los demás. Justo cuando más necesitas que el mal sea de muchos, para consolarte tontamente; resulta que en esta ocasión estás solo en el frente de batalla. Mientras a ti te acaban de robar el mes de Abril, el de los demás pareciera tener 31 días. Además por lo general, y parafraseando nuevamente a Sabina, “en asuntos de amor siempre pierde el mejor”.
“¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
¿Pero quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.”
En una mezcla entre grito, lamento e incredulidad la expresión “¿Quién me ha robado el mes de Abril?” es la metáfora perfecta para indicar que nos han birlado algo muy importante. Abril es el mes que nos da paso hacia la Primavera, dejando atrás el frío Invierno. Perder el mes de Abril, es quedarse abandonado en mitad del calendario, y no saber a quien recurrir para que te lo devuelvan. Peor aún es saber que el ladrón era el único que sabía el cajón en el que lo guardabas. Esta es una canción que destila derrotismo y melancolía por los cuatro costados. Como suele ocurrir en esos momentos, un montón de preguntas sin respuesta se te vienen a la cabeza, y ésta es una más que añadir a la retahíla…¿Quién coño me ha robado el mes de Abril?. 

Sabina y CIA XVI

Como casi todos sabréis, los comienzos musicales de Sabina en nuestro país tuvieron lugar en el sótano de un bar llamado "La Mandrágora". Allí, junto con Javier Krahe y Alberto Pérez deleitaban, entretenían al público asistente (no más de 40 personas). De hecho, su amistad Joaquín Carbonell -el autor del último libro sobre Sabina, con el que tengo el honor de compartir título "Pongamos que hablo de Joaquín" y cuya lectura recomiendo encarecidamente- data de aquella época.

La mayor parte de los artistas comenzaron sus carreras de esta manera, dejándose de caer en pequeños bares. A algunos no les gusta que les recuerden sus inicios, y se avergüenzan cuando les muestran algún vídeo. Con Sabina ocurre todo lo contrario, recuerda la época de "La Mandrágora" con la nostalgia de saber que en aquellos años eran lo más felices que se podía ser. De hecho en la canción que os dejo al final de la entrada, "Mi ovejita lucera" se puede escuchar como están en un ambiente distendido aún a sabiendas de que están grabando un disco. 

Esta canción es la que mejor refleja el buen ambiente que se respiraba allí, la mezcla de humor e ironía que desprendían sus letras y los escasos recursos con los que contaban, a saber unas guitarras y unos pitos de carnaval. Es evidente que el estilo de Sabina fue evolucionando con el paso de los años, pero no por ello el recuerdo de "La Mandrágora" se ha borrado, y mucho menos, su influencia. De hecho, en este disco ya está presente la celebérrima "Pongamos que hablo de Madrid", siendo esa una de las versiones que más me gusta de todas las que he escuchado.

Aprovecho la ocasión para invitar a los sabineros que visitan este blog a que escuchen el citado disco de "La Mandrágora" porque es un viaje en el tiempo muy gratificante, además de que allí se cantaban temas muy interesantes a la par que divertidos. "Adivina, adivinanza" es el mejor ejemplo posible, pero esa canción se merece una entrada aparte. 


Sabina Versionado XVI

La sección de Sabina Versionado me va a dar de sí para muchas entradas, porque hace unos días salía a la venta el álbum "La Habana canta a Sabina" en el cual diversos artistas cubanos versionan algunos de los temas de Joaquín. No se limitan a interpretar dichas canciones sino que les dan un giro de 180º convirtiéndolas en auténticos temas caribeños. 

Canciones que a priori no pareciera que podrían adaptarse a los ritmos cubanos, han cambiado totalmente de registro y de no ser por la letra parecerían completamente nuevas. Este es el caso de ¿Quién me ha robado el mes de Abril? versionada por Kalunga, que le da un ritmo y le introduce algunas variaciones. En resumen, que no se limita a cantarla, sino que se esfuerza en interpretarla y dejar constancia de su arte. 

El disco cuenta con la presencia de artistas consagrados como Pablo Milanés, que no es la primera vez que le pone voz a la letra de Sabina, y de otros más desconocidos como el citado Carlos Kalunga. Personalmente, aplaudo y valoro mucho este tipo de iniciativas que sirven para homenajear al flaco por un lado y para alegrarnos a toda la familia sabinera por el otro. Para mostrar de una forma muy gráfica lo que ocurre con este disco es como si hubieran hecho un "Pongamos que hablo de La Habana".

Sabina Versionado XV

"A la sombra de un león" es una de mis canciones favoritas aunque, curiosidades de la vida, no esté presente en ningún disco de Joaquín Sabina. Esto se debe a que la canción se la regaló a Ana Belén, y con ella solamente la ha interpretado en directo. Esta canción resulta poco menos que perfecta cuando la cantan dos voces, una masculina y otra femenina, y si los dueños de esas voces son Joaquín y Ana Belén sobran las palabras.  

Ya la analicé en su momento, cuenta una historia tan bonita como triste, tan fantasiosa como realista. Es un recorrido por esas historias de amores imposibles que solo salen bien en las películas. El loco que se enamora de la diosa, y vive su sueño particular hasta que alguien lo despierta con un cubo de agua fría. Un homenaje para aquellos aficionados a los imposibles, que no se resignan a su mala suerte. Aquellos que por más veces caigan como pájaros de los árboles, se levantan del suelo, se sacuden el polvo con dignidad y continúan su camino con entereza y la cabeza alta.

También resulta un regalo para su amada ciudad de Madrid, y en especial para esa estatua tan reconocida mundialmente como es La Cibeles; con una historia a sus espaldas digna de consultar. Tampoco podemos olvidar la exquisitez de la música que acompaña a la historia, obra de J.M. Bardagí. Personalmente, tengo debilidad por las canciones en las que el piano forma parte importante del acompañamiento música; incluso más, si lo hace de forma exclusiva (como ocurre en algún directo de Peces de Ciudad).

Esta versión la realizó Soledad Giménez para el disco "Entre todas las mujeres", y la dulzura de su voz le viene como anillo al dedo (ese mismo anillo que el interno 16 le mangó en El Corte Inglés, y en el dedo al día siguiente, vio a la novia del agente, que lo vino a detener).

Ocupen su localidad / Hoy puede ser un gran día

Ocupen su localidad, porque hoy puede ser un gran día, de hecho lo es. Si hace unos años Serrat y Sabina le hacían un regalo a sus seguidores  a la música en general uniéndose en una gira espectacular, ahora doblan la apuesta. El Nano y Joaquín van a grabar un disco en conjunto y como mandan los cánones, se subirán de nuevo a los escenarios. Si por separado son superlativos, la unión de estos dos maestros roza la excelencia. Además se dan el contrapunto perfecto, por un lado el yerno ideal y por el otro el eterno canalla. Unidos eso sí, por una exquisitez a la hora de componer y un excelso uso de las palabras para transmitir lo que muchos sentimos y pocos sabemos explicar.
“Vengan pequeños y grandes esta noche a celebrar,
bajo la tísica Luna la canción de la amistad.
Tan jóvenes y tan viejos y en edad de merecer
dos pajarracos de un tiro se desnudan para usted”.
Lo de pequeños y grandes no es casualidad, a poco que se fije uno en el público que abarrota sus conciertos podemos comprobar que el abanico de edades es enorme. En pocas cosas es fácil poner de acuerdo a jubilados y adolescentes. Una de ellas son las canciones de estos dos pájaros. Seguramente sea porque nos cantan sobre cosas que nos han ocurrido a todos, cada uno desde sus circunstancias pero todos con sensaciones parecidas. Da igual cuantos años tenga la Princesa que nos imaginamos al oír la canción, o lo lejano que esté ese pueblo con mar después de un concierto porque todos querremos que ese mar sea el Mediterráneo. 

Todos tenemos en nuestra agenda particular alguna Penélope y alguna Magdalena. Durante más o menos tiempo nos hemos paseado por la Calle Melancolía de nuestro Pueblo Blanco, esperando llegar al barrio de la alegría. Son Aquellas pequeñas cosas de las que estos dos genios sacan auténticas obras de arte y hacen que lloremos cuando nadie nos ve. Son esas Paraules d’amor que ellos encuentran y consiguen que nuestras 500 noches de olvido sean más llevaderas. Tan jóvenes y tan viejos, Y sin embargo siguen siendo los mejores. 

Desde las Señoras hasta las Barbies Superestar, pasando por Lucía o la Pobre Cristina, todas tienen su hueco en el cancionero de los dos primos. Hace tiempo se pensaba que Sería Fantastic que Joan Manuel y Joaquín se unieran y grabasen un disco juntos. Lo primero ya lo teníamos, ahora hemos conseguido lo segundo. Se estima que en un año más o menos podremos disfrutar de este nuevo tesoro. Llegado a ese punto, podremos afirmar que  hablo de Joaquín y de su primo el Nano, que no le toca nada y es su hermano.

Libro "Pongamos que hablo de Joaquín"

El otro día me llevé una grata sorpresa al descubrir en www.joaquinsabina.net que la semana que viene sale a la venta un nuevo libro sobre Sabina. La sorpresa fue doble al comprobar que el nombre de dicho libro es el mismo que el de este humilde blog "Pongamos que hablo de Joaquín". 

El libro está escrito por Joaquín Carbonell, alguien que comparte muchas cosas con Sabina; empezando por el nombre, siguiendo por la profesión de cantautor y finalizando por la edad. Sabina y Carbonell se conocieron justo cuando la carrera del primero comenzaba a echar a rodar, era la época de La Mandrágora, y desde aquel lejano 1978 esa amistad ha perdurado en el tiempo. Por esta razón tenemos garantías de que las historias que nos cuente Carbonell en este libro estarán más que contrastadas. 

La figura de Sabina es tan grande, que no sólo contamos con el inmenso material producido por él, si no que también a su alrededor florecen creaciones de mucha calidad realizadas por amigos y admiradores suyos. Libros que nos acercan mucho más al Joaquín de andar por casa que al Sabina que conocemos en el escenario, versiones de sus canciones que hacen que éstas crezcan un poquito más, e incluso un musical que en unos meses se estrenará bajo el nombre de "Más de cien mentiras". Es toda una gozada saber que permanentemente tenemos nuevos trabajos del flaco y sobre el flaco.

"Pongamos que hablo de Joaquín" sale a la venta el próximo día 15 de Junio en España, y en Sudamérica lo hará un mes después.

Su primo el Nano V: Pendiente de ti

Serrat tiene el don de contar historias cotidianas, cercanas, humanas, mundanas con una exquisitez absoluta y un ingenio del que muchos carecen. Juega como nadie con las metáforas y no le tiembla el pulso a la hora de mandar algún mensaje, con la contundencia del gancho de derecha de un púgil. “Pendiente de ti” es una de esas canciones en las que se pone sobre la mesa un mal de muchos y que escucharla puede hacer que nos consolemos tontamente.
¡Eres tan egoísta...! Sólo piensas en ti.
Vienes en mi busca cuando necesitas cuartelillo,
y en cuanto lo consigues me dejas y te vas
sin fumarte, siquiera, un cigarro conmigo.
Hablando de mensajes directos, no puede empezar de manera más contundente que acusando al otro de ser un completo egoísta. Es el innegable derecho al pataleo que a todos nos queda cuando nos sentimos derrotados. Continúa hablándonos del tópico “por el interés te quiero Andrés”, que en mayor o menor medida se repite una y otra vez. A veces de una forma más sutil y otras veces con mayor descaro. ¿Quién no se ha sentido alguna vez como un Andrés? y por extensión ¿quién no se ha rodeado/servido de alguno?.
Siempre la misma jugada.
Me utilizas y a otra cosa.
No hablamos nunca de nada.
Ni te esfuerzas en mentir.
Ni me sacas a cenar.
Ni te quedas a dormir.
En esta partida de ajedrez tan particular, en la que todos queremos ser reyes, no es plato de buen gusto verse relegado al papel de simple peón. Tener los movimientos limitados, no ser nunca el protagonista principal de las mejores jugadas, ser el primero en la lista de los descartables y que nadie lamente tu marcha en exceso. Con este panorama, lo más probable sería abandonar la partida; pero de vez en cuando te recuerdan que llegando al final del tablero, te aguarda el premio de convertirte en una figura.
No sé quién eres tú
ni lo que soy para ti.
Si hay algo entre tú y yo
te importa un pito.
Entre tantas idas y venidas, tantos altibajos, tantos vuelos y tantos arrastres a ras de suelo; no es difícil que acabes dudando de todo. Por momentos ya no sabes con quién estás tratando, qué esperas y lo más importante de todo, por qué esperas. Esas dudas pueden llegar a extenderse hasta a ti mismo, haciendo que te replantees si quizá la culpa sea tuya, si estés haciendo todo mal; mientras ves como te adelantan por la derecha, por la izquierda y tu no sepas que pedal pisar para evitarlo.
No sabes que vivo
pendiente de ti
y tengo también
mi corazoncito.
A veces es necesario recordar las cosas, alzar la mano y quizá también la voz. Darnos la importancia que algunos nos niegan e intentar remover alguna que otra conciencia. Coger un taburete y subirnos a él, para que no sólo se fijen en los más altos. Reclamar nuestro sitio y no conformarnos con bonitas palabras, que de tan repetidas cada vez son más feas.
Así le habló la rama al pajarillo...
Vienes en mi busca cuando necesitas cuartelillo.
Y así lo repetían, desencantados,
una musa a un poeta y un voto a un diputado.
Y el cordel a la peonza,
y un rayo de sol a un viejo,
y las montañas al eco,
y el soldado al comandante;
y la guitarra a la canción
y la canción al cantante.
Después del lanzamiento de mensajes, llegamos al turno del juego de metáforas, donde El Nano nos describe gráficamente los dos roles que se dan en esta historia. El cordel que está cansado de darle el empujón a la peonza, para que una vez iniciado su baile se desentienda totalmente de él. El soldado ninguneado y en ocasiones humillado por el comandante cuando aparecen otros con más estrellas en la solapa. Las musas que sirven de apoyo al poeta cuando está necesitado, y se olvidan de ellas cuando el éxito aparece. El votante que recibe elogios sin parar, se siente especial y cree tener un sitio preferencial en la memoria del diputado. El eco que busca a las montañas porque saben que sólo ellas le pueden dar el impulso que necesita.
Pero te prevengo que no voy a permitir
que sigas jugando con mis sentimientos.
Vendrás a buscarme cualquier día de estos
y tal vez entonces ya no estaré aquí...
La canción termina con una advertencia, la típica advertencia en estos casos, sobre la posibilidad de que llegue un momento en el que te canses de esperar y de aguantar. De aguantar la vida de peón sabiendo que en otro tablero podrías ser perfectamente el rey.

Vaya semana

A pesar de que Joaquín Sabina se encuentra guardando reposo absoluto debido a un problema de salud intestinal, no ha faltado a su cita semanal con el diario Público y ha publicado sus versos. Como no podía ser de otra forma, los protagonistas de ellos son las manifestaciones del 15M con sus respectivas acampadas en las plazas de este país. Aunque no ha podido estar físicamente en la Puerta del Sol, su madrileña Puerta del Sol; si que lo está en espíritu y apoya a este movimiento.


"Kilómetro cero en llamas:
ni tan despolitizados
ni perroflautas drogados
como el Tea Party los llama.
Sin líderes ni programa
no tienen otro pecado 
que el venial de haber tardado.
Aquí no se canta un gol,
viva la Puerta del Sol
insomne contra el mercado".

Lo primero que haces es poner los puntos sobre las íes acerca del tipo de gente que ha conformado este movimiento. Desde algunos sitios se ha intentado desprestigiarlos llamándolos "perroflautas", y han intentado ver como objetivo de su movilización el botellón y los porros. Afortunadamente, cada día que ha pasado les ha servido para desmontar esa farsa y dar un ejemplo de civismo y educación. El único pero que les pone es que esto haya tardado tanto tiempo en surgir, es lo que tienen los brotes espontáneos de la gente son tan maravillosos como impredecibles. Parecía que en este país sólo llenábamos las plazas para celebrar algún título futbolístico, y era el único capaz de poner a la variopinta geografía española de acuerdo en algo. Esta semana se ha demostrado que no, que hemos madurado.

"Ni la falla estructural
ni la fuerza del destino
convierten el agua en vino
ni el más bien en menos mal".

La impaciencia unida al hecho de estar acostumbrados a escuchar promesas increíblemente atractivas pero que se rompen con una facilidad pasmosa, ha hecho que se esperase que esto tuviera un efecto inmediato y contundente. No es el caso, y no es el caso porque lo se propone es cambiar las reglas del juego y modificar vicios adquiridos tanto por la sociedad como por la clase política. Eso lleva tiempo y requiere de seriedad y rigor, lo importante es que la semilla ya se ha plantado. Ahora nos falta regarla y cuidarla con esmero y responsabilidad.

"El cielo municipal
cae sobre el pobre vecino
que maldice al adivino
del futurible imperfecto;
que paguen los arquitectos
el terremoto lorquino."

Haciendo referencia al desastre ocurrido en Lorca, se pone de manifiesto una cosa: siempre son los mismos los que tienen las de perder. Cada cuatro años hay un balcón en la capital madrileña que salta de júbilo y emoción, y de eso se hace eco todo el mundo. Pero durante el periodo intermedio, hay muchos otros balcones en los que no sobra la alegría precisamente. Los políticos se acuerdan de querernos cada cuatro años, pero se olvidan de que nosotros necesitamos que nos quieran durante, y no cada, cuatro años. 

"El caso es que Miterrand,
el bígamo presidente,
representaba a la gente
con más grandeur que Strauss-Kahn.
Unos vienen y otros van
breando al contribuyente
con ajustes indecentes;
ni inquisición ni incensiario
pero el fondo monetario
poco tiene de inocente."

Para culminar sus versos, Sabina tienen algunas palabras para el reciente escándalo del presidente del FMI. Casualidad o no, cada vez son más frecuentes este tipo de turbios asuntos que salpican a los que llevan las riendas de este tinglado. Este es uno de los motivos más poderosos de este tipo de "revueltas pacíficas" que hemos contemplado en las plazas patrias. Es un paso muy importante, para dejar claro que no somos un rebaño y que si se siguen pasando de la raya no estamos dispuestos a comulgar con ruedas de molino. 

Acerca de este tema me he hecho eco en mi otro blog "El Bazar de Saavedra" con estas entradas:

Sabina y CIA XV

Tras los recientes conciertos que Sabina ha dado en México, creo que es el momento idóneo para compartir la cancíon más mexicana de Joaquín versionada con la cantante española más mexicanizada de todas. Evidentemente estoy hablando de "Y nos dieron las diez" y de Rocío Dúrcal.

Una artista que siempre ha estado bien rodeada de mariachis, y una canción a la que ese acompañamiento le queda de lujo. La historia que cuenta "Y nos dieron las diez" cobra más fuerza cuando se canta al alimón entre un hombre y una mujer; y eso ocurre en esta versión de Joaquín y Rocío. Dos artistas que nacieron en España pero cuyo éxito no tiene nada que envidiarle al alcanzado en el país azteca. 

Nunca sabremos cual fue el pueblo con mar en el que se inspiró Sabina, pero al igual que hizo Cervantes con ese lugar de la Mancha, es mejor dejarlo a la imaginación del que escucha y lee el cuento. 


Que se llama Soledad

“Algunas veces vuelo
y otras veces
me arrastro demasiado a ras del suelo.”
Si la vida de por sí ya es una montaña rusa, en la que constantemente nos enfrentamos a grandes subidones y a tremendos bajones, a momentos en los que todo pasa a mil por hora y otros en los que el reloj parece aletargarse; cuando entramos de lleno en el mundo de los sentimientos todo eso se eleva a la enésima potencia. El comienzo de la canción viene a poner sobre la mesa todo eso, la inestabilidad a la que nos vemos expuestos con demasiada frecuencia. Porque hay días en los que parece que todo pinta bien, que tienes el asunto bajo control, que incluso puedes marcar los tiempos a tu antojo; pero luego de repente todo se te escurre de las manos igual que una pastilla de jabón mojada.
“Algunas madrugadas me desvelo
y ando como un gato en celo
patrullando la ciudad
en busca de una gatita,
a esa hora maldita
en que los bares a punto están de cerrar,
cuando el alma necesita
un cuerpo que acariciar.”
Otra constante que nunca podemos quitarnos del medio de tan compleja ecuación, es que cuanto más queremos conseguir algo más complicaciones aparecen. Solamente se fijan en nuestro taxi particular cuando el cartel indica “Ocupado”, pasando totalmente desapercibidos cuando el letrero nos grita “Libre”.
“Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón.”
Cuando Sabina dice “algunas veces vivo, y otras veces la vida se me va con lo que escribo” está resumiendo de una forma magistral a la vez que aunando su vida personal con su vida artística (aunque creo que es complicado separarlas). No solamente se le va la vida a él con lo que escribe, también consigue que se nos vaya la vida a muchos con lo que escuchamos y leemos. Cuantas veces no sabemos expresar lo que sentimos en un momento dado, y echamos mano de una de sus letras; porque resume a la perfección lo que nos pasa por la cabeza. Deberíamos estarle eternamente agradecidos por habernos hecho la dura tarea (imposible para muchos), de encontrar algún adjetivo inspirado y posesivo que arañe el corazón de alguien.
“Luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.”
En demasiadas ocasiones nos pensamos mucho decir las cosas, nunca encontramos el momento adecuado, siempre pensamos que habrá una mejor ocasión; pero pocas veces caemos en la cuenta de puede que lleguemos tarde. Hay algunos que son náufragos reincidentes de esos mares de incomprensión en los que únicamente hay islas, o más bien peñones, desiertas. Atendiendo no se muy bien a qué razones, no es extraño que las buenas intenciones se confundan con malas artes; que cuando alguien nos tiende la mano mal pensamos que acto seguido nos tirará al suelo, que confundamos un regalo con un chantaje.
“Algunas veces gano
y otras veces
pongo un circo y me crecen los enanos.
Algunas veces doy con un gusano
en la fruta del manzano
prohibido del padre Adán”
Dicen que un optimista es un pesimista mal informado. Lo cierto es que hay circunstancias en las que se complica la tarea de pensar que te va a salir cara en la moneda, y acabas por asumir que te la dieron con dos cruces. También es frustrante ver como sólo son tus enanos los que crecen. Eso sí, las veces que se gana se aprecian, se valoran y se disfrutan mucho más.

“o duermo y dejo la puerta
de mi habitación abierta
por si acaso se te ocurre regresar;
más raro fue aquel verano
que no paró de nevar.”
Siempre es bueno dejar la puerta abierta, o al menos entornada, de lo contrario será complicado que alguien adivine tu presencia e intente entrar. Hay que quitarse de la cabeza eso de “lo que no puede ser, no puede ser…y además es imposible”. Si malo es fracasar, peor es no intentarlo. Si dolorosa es una caída, más hiriente es negarse a volverse a levantar. La historia está llena de imposibles que luego resultaron no serlo tanto. Si las rarezas se aliaron alguna vez en tu contra, por qué no van a hacerlo a tu favor alguna vez.
“Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.”
Esa amante inoportuna llamada Soledad a todos nos ha acompañado alguna vez. Hay ocasiones en las que incluso la buscas y agradeces su presencia, pero hay otras en las que necesitas cambiarla por otra más oportuna, menos común, más especial. Canciones como estas hacen las veces de diván, son el psicoanalista perfecto, ese hombro lunar donde apoyar la cabeza cuando no para de dar vueltas. “Que se llama Soledad” pertenece a ese grupo de canciones inmortales, que por mucho que pasen los años siguen cantando verdades, contando historias tan anónimas como comunes. 

Sabina y CIA XIV

Hace poco que Joaquin Sabina terminó su gira "El penúltimo tren" por Sudamérica, y lo ha hecho arrasando como nos tiene acostumbrados a todos. Ha recibido reconocimientos y galardones varios, incluyendo una baldosa en Buenos Aires; y seguro que la gente todavía se ha quedado con ganas de más.

En uno de sus últimos conciertos, más concretamente el que dio en el Luna Park- santuario para los sabineros argentinos comparable a lo que respresenta Las Ventas para los sabineros españoles- Sabina estuvo muy bien acompañado por varios amigos de allí. Amigos, y enemigos íntimos, porque Fito Páez no faltó a la cita y entre los dos siguió lloviendo sobre mojado. Andres Calamaro tampoco quiso perdérselo y todavía cantaron una canción de amor. 

Por último, también acudió al concierto uno de los artistas más respetados y admirados por Sabina, Charly García. Estos dos viejos rockeros cantaron "No voy en tren", uno de los temas más exitosos del músico argentino. Es todo un gustazo ver lo bien que se lo pasan sobre las tablas del escenario dos grandes artistas, y ante todo dos grandes amigos.

Yo también se jugarme la boca

Ya lo dijo Aute hace mucho tiempo cuando, en el inolvidable concierto de “Sabina y viceversa”, le cantó a Joaquín eso de “el perdedor es su universo”. Quizá una de las pocas alegrías que pueden encontrar los perdedores natos, es tener como líder espiritual a Sabina. La victoria, de tantos padres como siempre tiene, acaba por perder encanto y puede llegar a resultar artificiosa. Sin embargo, sobre la derrota se reflexiona mucho más y tiene un punto melancólico que la hace interesante. Además cada una es distinta a la otra, y de todas se puede aprender algo. 

Como os podréis imaginar, la historia que cuenta esta canción es la de una relación de vencedores y vencidos; de sueños imposibles y crudas realidades. Para comenzar, se nos presentan a los dos protagonistas de este cuento sin perdices al final. Aunque eso no quita que seamos caballeros y permitamos que las damas vayan primero.
“Era el pez con mejores caderas
del mar de la moda,
se dejaba achuchar por cualquiera
(incluyéndome a mí),
sus palabras decían de memoria
lo que dicen todas,
sus pupilas contaban historias
para no dormir.”
No es la primera vez que lo digo, ni será la última, porque el uso que hace Sabina de las metáforas en todas sus letras es exquisito. En los dos primeros versos nos dibuja a la mujer de esta canción de manera única. El pez con mejores caderas del mar de la moda, complicado decir tanto con tan poco. A pesar de colocarla en un pedestal tan alto, inmediatamente después nos abre una rendija por la cual hasta el más vulgar de los peces tendría opciones de colarse. Desafortunadamente, a pesar de contar con los mimbres perfectos para ser distinta de los demás, sus palabras están tan vistas que acaban por hacerla vulgarmente común. Eso no quita que tenga historias por contar, como para quedarte una larga velada escuchándola, mientras el tiempo vuela sin hacerse notar. 

Hagamos ahora los honores necesarios, para que entre el caballero que está dispuesto a jugarse la boca.
“Yo era el último mono, un innoble
mirón solitario,
en las bodas algún pasodoble,
de suelto… ni hablar.
El perfume tabú de Chanel
y el cubata de Larios
no acostumbran buscarse un motel
cuando cierran el bar.”
Toda la grandeza con la que empezaba la anterior descripción contrasta con la tremenda humildad de esta. El último mono, ese al que no se le acercan en un bar más que para pedirle fuego o decirle que se aparte. El que todas las noches se vuelve a su casa con la cabeza gacha y las manos en los bolsillos, barruntando el por qué de su enésima derrota. Al principio intenta encontrar explicaciones, después busca culpables, entre los que siempre aparecen el destino y la fortuna; y finalmente acaba entonando (o más bien desafinando) el mea culpa. Esto ocurre, entre otra cosas, porque no tiene a nadie que lo intente convencer de lo contrario.
“Porque siempre hubo clases y yo
soy el hombre invisible,
que una noche soñó un imposible
parecido al amor.”
Dicen que las comparaciones suelen ser odiosas, pues en este caso lo son, y mucho; porque en esa clasificación que hace, se ve siempre con el farolillo rojo a cuestas. Hasta el punto de llegar a sentirse invisible para el resto, de tener que remar mucho para llegar a la misma orilla, a la que otros llegan dejándose llevar por la corriente.Cansado de estar siempre cavando en la isla del tesoro con el mapa equivocado.
“Compartimos la misma toalla,
distintos sudores,
todavía quedan islas con playas
color azafrán.
Fui su medio limón, su chéri,
su peor latin lover,
su lección de español, su desliz,
su comme ci, su comme ça.”
A pesar de todo, siempre hay unos minutos de gloria para todo el mundo, y en esta historia también ocurre. Eso sí, como ya os aventuraba, aquí nadie se va a comer las perdices al final del cuento. Lo que si ocurre es que el hechizo es efímero y nos vuelve a dejar reflexionando a nuestro hombre del traje gris. En esta ocasión rumiando lo que realmente ha sido para ella: su medio limón (la naranja aquí ni está, ni se le espera), su peor latin lover (es un arte que tiene lejos de dominar), su desliz (ni siquiera se atreve a calificarlo como un logro a destacar entre sus numerosos desencantos), su comme ci, su comme ça (si, pero no, esto no es para ti).
“Pero un día retiraron las mesas
y… hasta otro verano.
Las mejores promesas son esas
que no hay que cumplir
y… “viajeros al tren, que nos va-
mos”, me dijo un milano,
“flaco, pórtate bien, au revoir,
buena suerte en París”.”
Llegamos al final de la historia, que como no podía ser de otra forma, termina con una despedida. No habrá escena al estilo Casablanca, es más aquí se dicen verdades como puños sobre las mentiras piadosas de las que muchas veces se echa mano: “Las mejores promesas son esas que no hay que cumplir”. Tirar de discursos tan manidos no sirve de mucho para quien los ha escuchado cientos de veces. Es complicado ver la misma película una y otra vez, cuando ya sabes el final; y sobre todo, cuando ya sabes que no te gusta ese final.
“Porque siempre hubo clases y yo
no doy bien de marido.
Otra vez a perder un partido,
sin tocar el balón.”
Resulta admirable por otra parte que se siga teniendo esperanza, y se salte al campo con ganas de comerse el mundo luciendo impecable el traje; para comprobar como otra vez estás en el minuto 90, con el marcador en contra y sin haber podido hacer ni el saque inicial (del saque de honor mejor no comentar nada). 
“Porque el mundo es injusto, chaval,
pero si me provocan
yo también sé jugarme la boca,
qué te voy a contar.”
Hay un par de derechos que no se le pueden quitar a nadie, uno es el derecho a soñar y otro es el derecho al pataleo. Además suelen ir de la mano, porque siempre acabas pataleando cuando el sueño te explota en las narices. Eso sí, es digno de elogio que este perdedor universal nunca rehúse de jugarse la boca aún a riesgo de añadirle otra cicatriz más. 

Sabina versiona V

Retomo la sección de "Sabina versiona", que la tenía un poco abandonada. Cierto es que siempre encuentras más gente que versiona canciones de Sabina que al contrario. Sin embargo, hoy os traigo una canción que seguramente conoceréis de sobra, pero dudo algo más que sepáis que el flaco la había interpretado en alguna ocasión. Se trata del clásico "La bien pagá", una canción más propia de tonadilleras que de cantautores, pero a la que Sabina le sabe dar el mismo sentimiento o incluso más que otros.

A lo inigualable de sus letras, se le une lo inconfundible de su voz que se ha convertido en un sello que certifica todas sus obras. No es nada fácil que a medida que se te va rompiendo la voz, vaya ganando en fuerza y autenticidad. No es fácil encontrar dentro del panorama musical patrio, ni en el internacional tampoco, a alguien que tenga un registro similar al de Joaquín. 

Sabina ha conseguido crearse un estilo nuevo y propio dentro de la música. Es por eso que siempre que interpreta una canción que no es suya, la hace renacer. Las arrugas de su voz actúan como un filtro perfecto donde nacen o se reinventan las canciones. Las versiones de Sabina tiene algo especial, algo distinto, duende que dirían los flamencos. 

Hay muchas letras que necesitan de una voz desgarrada para que te lleguen más directamente, que te golpeen sin preguntar. Un ejemplo muy claro para mí es el de Princesa, me gusta muchísimo más las últimas versiones que han aparecido en los directos que la de viceversa. Parece que ese "ahora es demasiado tarde princesa" sea mucho más tajante ahora que antes.

Seguramente Miguel de Molina no se podía imaginar que, mientras interpretaba esta canción en 1952 rodando la película "Esta es mi vida" en Argentina; un ubetense que por aquel entonces contaba con 3 años , acabaría interpretándola y se convertiría en poco menos que una religión en ese país.

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