El blues de lo que pasa en mi escalera

Una de las cosas de las canciones de Joaquín que más me gustan, es la cantidad de historias cotidianas que narra acompañadas de notas musicales. La mayoría de ellas, son teóricamente anónimas. Digo teóricamente porque cada uno les va a colocando nombres y apellidos a todas esas fabulosas descripciones que Sabina hace. En ciertas ocasiones, se trata de la vida de una única persona; pero hay otras, como es esta, donde el protagonismo está muy repartido. Este blues va haciendo un repaso de todos aquellos compañeros de pupitre, de lo que apuntaban y de lo que al final consiguieron. 

Se centra, principalmente, en tres historias. La del cerebrito que parece que se va a comer el mundo antes de que le terminen de salir los dientes, la del desastre absoluto que, aparentemente, no sirve para nada; y la de la chica guapa que encandila a todo el mundo. A estas historias, hay que sumar la suya propia, aunque esa ya la conocemos todos bastante bien.
“El más capullo de mi clase (¡que elemento!)
llegó hasta el Parlamento
y, a sus cuarenta y tantos años,
un escaño
decora con su terno
azul de diputado del gobierno.
Da fe de que ha triunfado
su tripa, que ha engordado
desde el día
que un ujier le llamó su señoría
y cambió a su mujer por una arpía
de pechos operados.
Y sin dejar de ser el mismo bruto
aquel que no sabía
ni dibujar la o con un canuto.”
Empezamos con el más capullo de su clase, y, como la historia muchas veces se encarga de demostrarnos; muchos de ellos sorprenden por la posición que acaban alcanzando en la vida. La llegada al Parlamento es el mejor ejemplo, ya que hoy en día estamos bastante hartos de ver como los que “nos gobiernan” son gente sin escrúpulos y poquita educación. También vemos como muchos “capullos” son capaces de amasar grandes fortunas y se jactan de haberlo hecho sin haber tocado un libro en su vida. Estoy seguro, de que hay muchas veces en las que lamentan no haberse leído al menos la constitución, para no acabar dando con sus huesos en la cárcel.
“El superclase de mi clase (¡que pardillo!)
se pudre en el banquillo
y, a sus cuarenta y cinco abriles,
matarile,
y a la cola del paro
por no haber pasado por el aro.
Vencido, calvo y tieso
se quedó en los huesos
aquel día
que pilló a su mujer en plena orgía
con el miembro del miembro (¡que ironía!)
más tonto del Congreso.
Y sin dejar de ser el mismo sabio
que, para hacer poesía,
sólo tenía que mover lo labios.”
Si anteriormente hemos hablado del zoquete que consigue “triunfar” en la vida, ahora tenemos que hablar del caso contrario. El superclase que únicamente ha conseguido coleccionar títulos con matrícula de honor, que el único servicio que le han dado ha sido poder colgarlos de la pared. En estos casos resulta desalentador ver como el talento y el esfuerzo no sirven de nada. Aquí, más que nunca, cobra todo su sentido el dicho de que “nadie se hizo rico trabajando”. Hay gente muy inteligente, y gente muy lista. Si combinas las dos cosas si que es probable que te conviertas en un magnate, si no, probablemente los segundos se aprovechen de los primeros.
“La más maciza de mi clase (¡que cintura!)
cotiza la hermosura
y, a sus cuarenta y pico otoños,
hasta el moño
del genio del marido,
huyó con otro menos aburrido.
Tanto ha prosperado que un Jaguar ha estrenado
el mismo día
en que la divorció de la utopía
un talón con seis ceros que le había
firmado un diputado.
Y sin dejar de ser la seductora
bruja que escondía
bajo la falda una calculadora.
Y aquí tenemos a la última protagonista, la más maciza de la clase. Con ellas, el futuro es mucho más impredecible, ya que su principal activo es algo que con el tiempo se va devaluando (salvo operaciones milagrosas). Seguramente muchos las podamos encontrar en Telecinco, dentro su enorme abanico de programas “culturales”. Aquí también suele haber sorpresas, y la naturaleza se encarga de convertir a las princesitas del colegio en señoras que intentan adelgazar comprando en la Teletienda; o bien de hacer que las ranas se conviertan en princesas, en este caso. 

Esta canción termina con un invitado de lujo, Rosendo, que se encarga de ir finalizando todos los versos que Sabina comienza diciendo “Por cantar…”.

Sabina Versionado XI

La canción que hoy os presento no es nueva ni desconocida, todo lo contrario, se trata además de una de mis preferidas, Peces de Ciudad. Sin embargo, la artista que en esta ocasión le pone voz a la canción si que es un poco más novedosa y reciente en el mundo de la música. Se trata de Zahara, una chica que tiene muchas más cosas en común con Sabina de lo que yo me podría imaginar. "Cantautora y natural de Úbeda". Si comenzase una descripción de un artista de esta forma bien podría estar refiriéndome a Joaquín, pero no, en esta ocasión estoy hablando de Zahara.

A decir verdad, no conozco en profundidad a la jienense. La primera vez que la escuché fue el año pasado, cuando uno de sus temas se convirtió en la canción oficial de La Vuelta a España. Sin embargo, hace poco descubrí por Youtube la versión de Peces de Ciudad que hoy os traigo. Siendo como es, una canción con una letra sublime, un acompañamiento musical que es una de mis debilidades (sobre todo cuando es un piano) y la interpretación de dos artistas enormes como Sabina y Ana Belén; el reto de lanzarse a interpretarla es bastante grande. No obstante, el resultado para mí ha sido muy satisfactorio, la voz tan dulce de Zahara se adapta a la perfección al tema.

Aparte de las similitudes que ya os he contado, entre Sabina y Zahara, también he visto por algunos foros la afirmación de que son tío y sobrina. No se si será cierto, porque eso no lo he visto en ninguna fuente un poco más "oficial". De cualquier manera, en mi opinión, es gratificante ver que de vez en cuando aparecen artistas en el mundo de la música partiendo desde la sencillez, presentando como aval su trabajo. Además, es de esas personas que su sola presencia despierta simpatía, no se, a mí me lo parece. Si no me creéis, podéis echarle un vistazo a algunos de sus videoclips. Me parece que estamos un poco saturados de "nuevas divas" o "chicas Disney", y artistas como Zahara se agradecen.


Hoy puede ser un gran día

Después de estas semanas de vorágine mundialista retomo el blog, que lo tenía un poco abandonado. Y, después de todo lo vivido elijo una canción que describe como pocas lo que ha acontecido en este país durante los últimos días. De hecho, la pusieron para alentarnos a todos y avisarnos de todo lo bueno que estaba por venir. Seguramente, muy pocos esperaban que ese gran día les iba a llegar. La secuencia de decepciones, maldiciones y fracasos han hecho que ese día no fuera grande, fuera enorme.
Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.
Aunque todos decíamos que pasase lo que pasase, ya habíamos hecho historia, que nuestros jugadores eran unos héroes, etc etc. Sabíamos que estábamos ante una oportunidad que no podíamos dejar escapar. Dejarlo pasar de largo hubiera sido algo que no nos hubiéramos perdonado nunca, por eso lo aprovechamos al máximo, apurando hasta los últimos minutos de un partido agónico en el que Andrés Iniesta hizo que todo un país tocase el cielo con los dedos.
Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.
Aunque lo más grande de todo son los 120 minutos de partido, todos los preparativos no se quedan atrás. Desde que nos supimos finalistas hasta que el balón comenzó a rodar, fuimos testigos a multitud de reportajes en las televisiones, charlas interminables entre amigos y familiares sobre lo que nos esperaba, chascarrillos sobre la veracidad que podía tener un pulpo adivino… . Todo esto hizo más grande todavía el histórico 11 de Julio de 2010.
No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.
Visto lo visto, creo que nadie puede tener duda de que hemos aprovechado y disfrutado al máximo con este hecho. Desde que pasamos la barrera de cuartos se han ido sucediendo secuencialmente, celebración, incertidumbre, cábalas, miedo, tensión y éxtasis. En un bucle que se repetía cada vez que había partido, aunque incrementando su intensidad a medida que avanzábamos en el torneo.
Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.
Mucha gente, de edades muy variopintas, ha afirmado alguna vez que seguramente se morirían sin ver a la Selección ganar un título. Pues bien, en apenas dos años han visto como esa resignación se esfumaba. Quizá todavía no seamos conscientes de lo que hemos visto, del privilegio que hemos tenido. Han sido muchas alegrías en muy poco tiempo, después de haber pasado penurias durante casi 100 años.
Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.
Mala época es esta para los buenos propósitos de quitarse de fumar o ponerse a dieta. Los partidos de fútbol siempre son la excusa perfecta para tomarte unas cervecitas en el bar, o el máximo culpable de que se tengan que aplacar los nervios a base de cigarros. Seguramente, los propietarios de los bares le estarán eternamente agradecidos a “La Roja”.
Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.
La rutina de la selección era tener siempre una excusa para los sucesivos tropezones que nos íbamos dando. Siempre había una mano negra, un mal fario, un mal endémico o un destino malévolo. Cierto es, que durante este mes hemos rozado la tragedia con varios episodios desafortunados a lo largo de los 7 partidos que hemos disputados. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría antes, siempre hemos tenido una solución para ellos.
Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.
Si el espectáculo en el terreno de juego era digno de admirar, el éxtasis colectivo que se producía cada vez que el trencilla pitaba el final no le tiene nada que envidiar. Por primera vez en mucho tiempo se ha visto a un país entero disfrutar a la vez, salir a la calle para manifestarse de alegría y olvidarse de todas las diferencias que nos machacan diariamente. Muchas veces se dice que la dimensión del fútbol es exagerada, pero viendo lo que se consigue gracias a él, que siga siendo igual durante mucho tiempo.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.
No desesperarse si algo no anda bien, esa frase bien se la podría tatuar Vicente Del Bosque. En un mundo donde lo que priman son los entrenadores “bocazas”, donde se busca constantemente la polémica y a la mínima se declara la guerra contra la prensa; este señor ha dado un curso avanzado de como se puede llegar a lo más alto desde la humildad y el respeto. Quizá por haber hecho bandera de la discreción, no se le haya valorado como se merece. Pero, como a él no le gusta hablar, que hablen sus números. El único que tiene un currículum similar es Marcello Lippi.
Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.
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