Camas vacías

Hablar de Joaquín Sabina nos lleva siempre a su imagen de mujeriego y “cierrabares”. En alguna ocasión él mismo ha afirmado que durante muchos años ha contribuido a crearse esa caricatura de sí mismo. Y, para que vamos a engañarnos, cierto es. Como para gustos, los colores, esto ha sido utilizado a partes iguales por sus detractores y sus admiradores más acérrimos. Algunos dicen que desde que le dio el “marichalazo” no ha vuelto a componer igual, y otros lo atacaban constantemente por sus vicios. Paradojas de la vida, aunque es cierto que durante los últimos años si que se ha cuidado bastante más. Esta canción contiene un par de versos que parecen toda una declaración de intenciones “ya no cierro los bares, ni hago tantos excesos”. Pero, no sólo encierra esa idea la letra, no sólo habla de dejar los bares, también habla de hacerlo con una mujer.

"Ni tú bordas pañuelos ni yo rompo contratos,
ni yo mato por celos ni tú mueres por mí,
antes de que me quieras como se quiere a un gato
me largo con cualquiera que se parezca a tí."

Lo primero que se hace en estos casos, es mostrar una aparente indiferencia por lo ocurrido. Muchas veces esto se ve como un mero trámite que había que pasar, pero que ya se había venido gestando desde hace tiempo. Es una especie de manotazo sobre la mesa, tirando de orgullo y haciendo bandera del “mejor sólo que mal acompañado”. Tirando de autoestima, se jacta de poder encontrar lo mismo que ya tenía con la primera que se encuentre, de saberse ganador de la batalla de antemano.

"De par en par te abro las puertas que me cierras,
me cuentan que el olvido no te sienta tan mal,
la paz que has elegido es peor que mi guerra,
aquella cama nido parece un hospital."

Normalmente, nadie desea el mal ajeno, pero yo creo que eso lo decimos para quedar bien. En cierto modo, siempre nos gusta quedar por encima, sentir que nosotros estábamos en lo cierto y que la culpa no era nuestra. Esa es la primera excusa para seguir interesándonos por la vida del otro, solamente por curiosidad de ver como le va. Lo siguiente es colocarlo todo de tal manera que nos convenzamos a nosotros mismos, de que ha elegido mal. Por último, se suelen soltar indirectas para que quede constancia de los hechos que vemos (o queremos ver).

"Yo, en cambio, no he sabido ir a favor del viento
que muerde las esquinas de esta ciudad impía,
pobre aprendiz de brujo que escupe al firmamento
desde un hotel de lujo con dos camas vacías."

Sin embargo, en muchos casos se sale perdiendo, y comenzando por la autocrítica empezamos a darnos cuenta de la realidad. Haciendo un examen de conciencia, nos empezamos a desengañar y a ver que nuestra maravillosa nueva vida es bastante peor que la anterior. Del mejor solos que mal acompañados, pasamos a odiar la soledad y a temer que se pueda prolongar mucho en el tiempo. Nos damos cuenta de que todo lo que nos rodea carece de valor, si no hay nadie cerca que te lo pueda decir.

"¿Quién hará mi trabajo debajo de tu falda?,
la boca que era mía ¿de qué boca será?,
el roto de tu ombligo ya no me da la espalda
cuando pierdo contigo lo que gano al billar."

Cuando a la soledad se le une la nostalgia, cosa que tarde o temprano pasa, el cóctel se convierte en poco menos que explosivo. Al principio se piensa que con toda seguridad nosotros estamos mucho mejor que el otro, llegados a este punto no hay forma humana de sacarnos de la cabeza que hemos perdido la batalla por K.O. Sólo de pensar que hemos sido reemplazados por otro, hace que se nos lleven los demonios. En este momento de lo que hacemos bandera es del “no se sabe lo que se tiene, hasta que se pierde”.

"Aunque nunca me callo, guardo un par de secretos,
lo digo de hombre a hombre, de mujer a mujer.
Ni me caso con nadie, ni guardo pa’ mis nietos,
por no tener no tengo, ni edad de merecer."

Aunque en muchas ocasiones el despecho hace que se pierda la dignidad, siendo capaces de cualquier cosa cuando nuestros cables se entrecruzan; es bueno saber que hay gente que, como dice Sabina, se guarda un par de secretos siempre. En este mundo de Sálvames, parece una utopía, ya que todo el mundo parece tener un precio (un precio cada vez más bajo) para venderlos. Creo que llegados a esta situación, el que sabe mantener las composturas y ser fiel a si mismo; gana una batalla más importante, la de la honestidad.

"Como pago al contado nunca me falta un beso,
siempre que me confieso me doy la absolución,
ya no cierro los bares ni hago tantos excesos,
cada vez son más tristes las canciones de amor. "

En el último tramo de la canción nos encontramos con esas frases que Sabina siempre deja para el recuerdo y la reflexión. Una de ellas es “siempre que me confieso, me doy la absolución”. La verdad es que la auto confesión es algo que no se hace muy a menudo, pero que tiene unos resultados bastante estimables. Creo que nadie puede ser más exigente con sus comportamientos y actuaciones que uno mismo. Ser capaces de llegar a eso, es una ventaja muy grande, ya que siempre estarás preparado para las críticas más feroces o las adversidades más grandes. Caer en la autocomplacencia y el propio engañamiento es lo más peligroso que se puede hacer. 

Sabina y CIA VII

En esta ocasión el título de Sabina y CIA, bien podría cambiarse por Sabina y sus amigos, ya que la actuación que hoy traigo, cuenta con la presencia de muchos de sus íntimos. Se trata de Ana Belén, Victor Manuel y Miguel Ríos. Si pudiera ponerles un sobrenombre futbolístico diría que todos ellos -y Joan Manuel Serrat-han sido a la música algo así como la Quinta del Buitre lo fue al Real Madrid.

El calificativo de "amigos" no se lo otorgo con el sentido superficial e interesado que suele haber en esos niveles de éxito. Estamos muy acostumbrados a ver como las sucesivas "reinas y princesas" del pop se tiran los trastos a la cabeza. En la actualidad se alcanzan grados de divismo muy altos y con pocos méritos, por lo que fácilmente se descuidan las buenas relaciones con los compañeros de oficio. 

Estos señores nos pueden dar una clase magistral de como se puede llegar a lo más alto (cada uno lo ha hecho dentro de su estilo y ámbito musical) sin traicionarse a si mismos. Supongo que la primera lección, y la más importante a la par que complicada, sea la premisa de aparecer en los medios de comunicación única y exclusivamente por sus méritos artísticos. Las únicas portadas que han protagonizado han sido de revistas musicales o culturales, las noticias que aparecen sobre ellos en los telediarios siempre son por el inicio de una gira o el lanzamiento de un disco. Lo suyo ha sido un éxito rotundo, pero trabajado poco a poco, cocinado a fuego lento. Conscientes de sus capacidades no han tenido prisa por quemar etapas, han construido su carrera musical con buenos cimientos y sin artificios ornamentales. 

Gracias a todo esto, ahora que muchos están rozando la edad en la mucha gente puede jubilarse, siguen muy presentes en el panorama musical nacional e internacional. ¿Acaso pensáis que muchos de los artistas que hoy son fenómenos de masas, lo seguirán siendo dentro de una década? Al ritmo que van, poco más podrán mostrarnos; y muchos de ellos, cuando su físico les abandone, no valdrán prácticamente nada.

Aquí os muestro el vídeo de la canción, se trata de El blues del autobús, en un directo realizado allá por el año 1994; con motivo de la gira Mucho más que dos. Todo lo que os he comentado sobre su buena relación queda demostrado en su actitud en el vídeo, sentados como en una reunión de colegas en la que uno a uno se van animando a cantar. Además de los ya citados, en el video también aparece Juan Echanove y otras tres mujeres más-no adivino quien pueden ser- haciendo los coros.

Atentos a la chaqueta que se marca Joaquín, no tiene desperdicio.

No te nos mueras más

Durante esta semana, y otras tres más, los ojos de todo el mundo están puestos en un gran acontecimiento: el Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Las noticias están casi monopolizadas por este evento. Creo que es algo bueno ya que llevamos mucho tiempo oyendo mensajes apocalípticos sobre nuestra situación y nuestro futuro; así que esto se puede ver como un oasis en medio del desierto. Este es el ejemplo más claro de la grandeza del fútbol, ya que consigue que por unos momentos todo el mundo se olvide de sus problemas y disfrute en el sofá de casa o en la barra del bar. Al igual que la muerte, el fútbol nos hace a todos iguales, da igual tu condición o tu situación, en esos 90 minutos tu felicidad depende de que la pelotita entre o no. 

Aprovechando estas fechas, voy a rescatar un soneto que Sabina le dedicó hace unos años a uno de los grandes protagonistas de la cita sudafricana, Diego Armando Maradona. El que ya fuera protagonista absoluto hace 24 años dándole a Argentina su segundo entorchado, pretende volver a serlo, en esta ocasión desde el banquillo en el cargo de seleccionador nacional. Todo el mundo conoce de sobra a Maradona, pero aún así, nunca deja de sorprendernos. Durante la fase de clasificación ya nos dejó imágenes (“el barrigazo de dios” tras conseguir un gol agónico) y frases (el célebre “que la chupen” le acarreó una buena sanción) para el recuerdo. Aunque ninguno lo dudábamos, el mismo se encargó de recordarnos que el era blanco o negro, gris nunca.
"Maldito sea el vómito, la arteria
que disloca la coca de los pibes,
vivir era un balón de feria en feria,
morir… un cero a uno contra River.
Maldita sea la carga desalmada
que te pitó un penal, letal e injusto,
maldita sed de todo siendo nada,
no te nos mueras más ¡pucha qué susto!"
A pesar de que mucha gente se escandalice con sus actuaciones, y su largo historial de despropósitos desde que colgó las botas, yo creo que es una persona imprescindible en el planeta fútbol; y que su presencia le da un plus de interés a este mundial. Y no hablemos ya de lo que el 10 representa para los Argentinos, el Pelusa se ganó para siempre un lugar en las oraciones de todos los albicelestes. Desde algunos lugares se puede ver la admiración que le tienen como excesiva; pero yo creo que excesiva es la rapidez que tenemos en España para destruir a nuestras estrellas. Muchas veces me da envidia el respeto eterno con el que tratan a sus ilustres en otros países, no sólo en Argentina, mientras que aquí parece que estamos esperando un traspiés para pisotearlos impunemente. Es asombrosa la facilidad con la que encontramos excusas para desacreditar a los nuestros, sean del deporte que sean (que si son antipáticos, que si ganan mucho dinero, dudamos de su compromiso, de su limpieza, de sus ideas…). Demasiadas veces ponemos de manifiesto sentimientos tan bajos como la envidia, la malicia… Nos regodeamos más en la crítica feroz y destructiva que en la admiración sincera.
"Qué falta de respeto, mundo killer,
los penúltimos llegan los terceros,
Nápoles, cebollita, Barcelona.
Malditos sean Coppola y Zisterpiller,
los dealers, las madamas, los banqueros
que le chupan la sangre a Maradona."
En cierto modo yo soy un romántico del fútbol, y me cuesta horrores criticar a esos jugadores que lo han sido todo para un club y para un país. Cierto es, que a todos les llega el momento de colgar las botas y que algunos se van con más dignidad que otros. Sin embargo, pienso que alguien que ha dado horas y horas de felicidad a mucha gente se merece, como mínimo, el mayor de los respetos cuando empieza a flaquear. Supongo que a la mayor dificultad a la que se enfrenta cualquier personaje público es al desgaste. Por naturaleza a todos nos gustan las novedades, así que hoy por hoy mantenerse en lo más alto durante una década o más es un lujo reservado a los más grandes. Maradona lo consiguió en su tiempo, eso y mucho más, ya que ha alcanzado un grado supremo; el de la inmortalidad en la memoria colectiva. Sabina siempre ha sentido una profunda admiración por El Diego, así como su club por excelencia, Boca Juniors. No tengo ninguna duda de que el flaco querrá que, siempre que España no lo haga, Argentina sea la campeona del mundo. Además de Diego, la albiceleste cuenta con otro jugador que tiene un hueco en el repertorio de Sabina, Martín Palermo (no exenta de polémica su convocatoria). Por lo tanto, la alegría sería doble para Joaquín.  

El soneto que os he puesto data de 2004, pero un par de años después, guitara en mano, y en el plató del programa que Maradona presentaba por aquél entonces; Sabina le puso música y modificó un poco la letra. Aquí os dejo el vídeo para que lo disfrutéis. 

Sabina Versionado X

El protagonista de esta entrada es alguien poco conocido para el gran público español, o al menos yo desconocía de su existencia. Rebuscando por la inmensidad de youtube di con él, y observé que tenía diversas colaboraciones con Joaquín Sabina; tanto en directo como en distintas versiones de sus temas. Se trata de Juan Carlos Baglietto.

Baglietto es un cantautor argentino, natural de Rosario, al igual que el enemigo íntimo por excelencia de Joaquín: Fito Páez. Además, en sus orígenes Fito era el teclista del grupo de Baglietto. Como podéis observar, existen varios lazos de unión entre los tres. Para mí ha sido un gran descubrimiento, ya que Baglietto tiene un timbre de voz muy peculiar que resulta muy agradable al oído. De hecho, el mismísimo Paul McCartney dijo de él que había algo en su voz que traducía melancolía.

Seguramente gracias a eso, sus versiones de las canciones de Sabina tienen eso que llevo mucho tiempo diciendo: un sello, un distintivo, una ligera variación que consigue que la canción se reinvente. Por eso os dejo un ejemplo muy claro, se trata de la canción Eclipse de Mar. Baglietto aparte de su interpretación, le añade unos cuantos cambios sutiles a la letra. Este es el ejemplo más claro de lo que yo espero de un artista que versiona a otro, que nos ofrezca algo distinto, que no se limite a hacer lo que cualquiera con una voz medio decente haría en un karaoke, o en un programa de televisión. Pienso que con esto ganamos todos, el artista en cuestión porque recibe un regalo en forma de canción exitosa, el autor de la misma porque ve como su obra sigue viva y evoluciona, y el público porque ve como una de sus canciones preferidas vuelve a nacer. 

Ring, ring, ring

Esta canción data de 1984, es decir, si las cuentas no me fallan, hace 26 años que Joaquín Sabina la compuso. Sin embargo, la temática sobre la que trata no puede estar más de moda, o quizá es que sea algo que nunca caduca. Básicamente habla de esas señoras (por tratarlas bien) que en poco tiempo pueblan los platós de televisión y acaparan las portadas de las revistas del corazón. 

Me podría tirar un buen rato criticando a los programas del corazón, a los famosillos que aparecen día sí día también, a los tertulianos que carpeta en mano compiten por ver quien vocea más… Pero no nos engañemos, si eso pasa es porque nos gusta, a una inmensa mayoría de la población. No nos engañemos, las cadenas de televisión son empresas privadas y su objetivo es ganar dinero. Sí para ello tienen que destinar 6 o más horas de su programación a la prensa rosa, lo hacen, porque aquí nadie quiere perder dinero. Así que no gastemos tiempo y saliva en criticar a los que salen en esos programas, hagamos autocrítica sobre lo que nosotros demandamos. Mucha gente se lleva las manos a la cabeza y se indigna profundamente clamando la mítica frase “¿A dónde vamos a llegar?”. Pero, claro, a la hora de la verdad; cuando tienen el mando en la mano pulsan muchas más veces el 5 que el 2. Y eso no hay nadie que lo pueda rebatir. Así que sigan perdiendo el tiempo con sus críticas a la televisión, con sus recuerdos nostálgicos sobre lo bien que estábamos antes…etc etc Si Gran Hermano ha sobrepasado la decena de emisiones será por algo. 

Bueno, retomo el hilo del tema realmente importante, la canción de Sabina. Comenzamos presentando a la protagonista anónima, pero a la que muchos podrán poner cara sin mucha dificultad. Sus patrones se ajustan bastante bien a lo que estamos acostumbrados a ver en antena.
"Tu nombre estaba en todas las agendas de la gente "in".
El teléfono en tu casa no paraba de hacer ring, ring, ring.
No había cóctel, party, cena, estreno, en que faltaras tú,
por las noches en Bocaccio, y al Gijón para el vermut.
Lástima que ahora, cuando llaman a tu puerta, ves
al casero que te pide por octava vez el alquiler."
El camino a la fama, dependiendo de qué tipo de famoso quieras ser, puede ser muy tortuoso y fruto de un duro trabajo, o sorprendentemente corto y fruto de … (ya sabéis de sobra gracias a qué llegan muchas y muchos). Si te lo sabes  montar bien, en poco tiempo tendrás un sillón en algún programa puntero, tendrás invitaciones para todo tipo de eventos sociales y tu cara (o quizá algo más) aparecerá pronto en las portadas. Como algunos se encargan de recalcar, sin carrera ni máster… ni falta que hace. La verdad es que viendo esto, te resulta realmente complicado animar a alguien a estudiar y labrarse un buen futuro. Sobre todo cuando compruebas que lo que ganan ellos en un día, probablemente será tu primera mensualidad. 
"Ahora que todo se derrumba, ahora que se acerca el fin,
déjate de valium, no imites a Marilyn.
Puede que haya algo aún que tú sepas hacer.
Esto es un supermercado ¿qué tienes para vender?
Tendrás que decir sí a ofertas que dijiste no,
son tiempos de rebajas, siempre habrá algún comprador."
Aunque suene a tópico, todo lo que sube baja, y si has alcanzado ese punto de notoriedad de una manera meteórica, probablemente las dimensiones de tu caída sean directamente proporcionales a las de tu ascenso. Sinceramente, no me suele dar mucha pena verlos desaparecer repentinamente de las pantallas. Por lo general, lo que tienen que ofrecer a los demás suele ser bastante poco. Como diría el señor Risto Mejide, se trata de productos. A lo que yo añadiría que son productos de mala calidad, de usar y tirar, baratos y fáciles de fabricar. Eso sí, aplaudo a los que son conscientes de su situación desde el principio, y como todo hijo de vecino tienen como objetivo sacar el máximo partido posible a su situación. Si les pagan por hacer ciertas cosas, y están dispuestos a ello, no hay ningún problema. Nosotros, seamos sinceros, estamos predispuestos a consumir esos productos. 
"Déjate de rollos, anda, reina, muévete,
sal corriendo si no quieres perder también ese tren.
El mercader de sueños ya murió.
El príncipe azul era un impostor.
El último amante se largó,
y el siguiente no, nena, no,
no voy a ser yo."
La parte más complicada es la vuelta a la cruda realidad, o la paulatina adaptación a tu nueva situación. Aceptando ofertas que antes ni si quiera valorabas. Desgraciadamente hay muchas veces en la que eso no es posible, y acaban echándose a perder en todos los sentidos. Ahí si que siento empatía por ellos, aunque anteriormente los he denominado productos. Cuando se apagan los focos no dejan de ser personas, como tú y como yo, y eso es algo que muchas veces no somos capaces de distinguir. Demasiadas veces se sobrepasan ciertos límites que deberían ser innegociables para cualquier persona, se llame como se llame. Eso sí, nadie les obligó a entrar en ese mundillo. No todo el mundo tiene la opción de entrar en ese circo, pero lo que se tiene siempre es la posibilidad de darse media vuelta y dar el portazo. Pero, amigo, el dinero es muy goloso, y cuando te lo dan calentito a cambio de relativamente poco, es complicado negarse. 

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