Ring, ring, ring

Esta canción data de 1984, es decir, si las cuentas no me fallan, hace 26 años que Joaquín Sabina la compuso. Sin embargo, la temática sobre la que trata no puede estar más de moda, o quizá es que sea algo que nunca caduca. Básicamente habla de esas señoras (por tratarlas bien) que en poco tiempo pueblan los platós de televisión y acaparan las portadas de las revistas del corazón. 

Me podría tirar un buen rato criticando a los programas del corazón, a los famosillos que aparecen día sí día también, a los tertulianos que carpeta en mano compiten por ver quien vocea más… Pero no nos engañemos, si eso pasa es porque nos gusta, a una inmensa mayoría de la población. No nos engañemos, las cadenas de televisión son empresas privadas y su objetivo es ganar dinero. Sí para ello tienen que destinar 6 o más horas de su programación a la prensa rosa, lo hacen, porque aquí nadie quiere perder dinero. Así que no gastemos tiempo y saliva en criticar a los que salen en esos programas, hagamos autocrítica sobre lo que nosotros demandamos. Mucha gente se lleva las manos a la cabeza y se indigna profundamente clamando la mítica frase “¿A dónde vamos a llegar?”. Pero, claro, a la hora de la verdad; cuando tienen el mando en la mano pulsan muchas más veces el 5 que el 2. Y eso no hay nadie que lo pueda rebatir. Así que sigan perdiendo el tiempo con sus críticas a la televisión, con sus recuerdos nostálgicos sobre lo bien que estábamos antes…etc etc Si Gran Hermano ha sobrepasado la decena de emisiones será por algo. 

Bueno, retomo el hilo del tema realmente importante, la canción de Sabina. Comenzamos presentando a la protagonista anónima, pero a la que muchos podrán poner cara sin mucha dificultad. Sus patrones se ajustan bastante bien a lo que estamos acostumbrados a ver en antena.
"Tu nombre estaba en todas las agendas de la gente "in".
El teléfono en tu casa no paraba de hacer ring, ring, ring.
No había cóctel, party, cena, estreno, en que faltaras tú,
por las noches en Bocaccio, y al Gijón para el vermut.
Lástima que ahora, cuando llaman a tu puerta, ves
al casero que te pide por octava vez el alquiler."
El camino a la fama, dependiendo de qué tipo de famoso quieras ser, puede ser muy tortuoso y fruto de un duro trabajo, o sorprendentemente corto y fruto de … (ya sabéis de sobra gracias a qué llegan muchas y muchos). Si te lo sabes  montar bien, en poco tiempo tendrás un sillón en algún programa puntero, tendrás invitaciones para todo tipo de eventos sociales y tu cara (o quizá algo más) aparecerá pronto en las portadas. Como algunos se encargan de recalcar, sin carrera ni máster… ni falta que hace. La verdad es que viendo esto, te resulta realmente complicado animar a alguien a estudiar y labrarse un buen futuro. Sobre todo cuando compruebas que lo que ganan ellos en un día, probablemente será tu primera mensualidad. 
"Ahora que todo se derrumba, ahora que se acerca el fin,
déjate de valium, no imites a Marilyn.
Puede que haya algo aún que tú sepas hacer.
Esto es un supermercado ¿qué tienes para vender?
Tendrás que decir sí a ofertas que dijiste no,
son tiempos de rebajas, siempre habrá algún comprador."
Aunque suene a tópico, todo lo que sube baja, y si has alcanzado ese punto de notoriedad de una manera meteórica, probablemente las dimensiones de tu caída sean directamente proporcionales a las de tu ascenso. Sinceramente, no me suele dar mucha pena verlos desaparecer repentinamente de las pantallas. Por lo general, lo que tienen que ofrecer a los demás suele ser bastante poco. Como diría el señor Risto Mejide, se trata de productos. A lo que yo añadiría que son productos de mala calidad, de usar y tirar, baratos y fáciles de fabricar. Eso sí, aplaudo a los que son conscientes de su situación desde el principio, y como todo hijo de vecino tienen como objetivo sacar el máximo partido posible a su situación. Si les pagan por hacer ciertas cosas, y están dispuestos a ello, no hay ningún problema. Nosotros, seamos sinceros, estamos predispuestos a consumir esos productos. 
"Déjate de rollos, anda, reina, muévete,
sal corriendo si no quieres perder también ese tren.
El mercader de sueños ya murió.
El príncipe azul era un impostor.
El último amante se largó,
y el siguiente no, nena, no,
no voy a ser yo."
La parte más complicada es la vuelta a la cruda realidad, o la paulatina adaptación a tu nueva situación. Aceptando ofertas que antes ni si quiera valorabas. Desgraciadamente hay muchas veces en la que eso no es posible, y acaban echándose a perder en todos los sentidos. Ahí si que siento empatía por ellos, aunque anteriormente los he denominado productos. Cuando se apagan los focos no dejan de ser personas, como tú y como yo, y eso es algo que muchas veces no somos capaces de distinguir. Demasiadas veces se sobrepasan ciertos límites que deberían ser innegociables para cualquier persona, se llame como se llame. Eso sí, nadie les obligó a entrar en ese mundillo. No todo el mundo tiene la opción de entrar en ese circo, pero lo que se tiene siempre es la posibilidad de darse media vuelta y dar el portazo. Pero, amigo, el dinero es muy goloso, y cuando te lo dan calentito a cambio de relativamente poco, es complicado negarse. 

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