Doble vida

Uno de los aspectos que a mí personalmente más me gustan de las canciones de Sabina, es lo fielmente que reflejan muchos aspectos de nuestra sociedad. Más concretamente lo bien que describe ciertos estereotipos que retratan a mucha gente. Normalmente, los protagonistas de sus letras suelen ser perdedores, personajes bohemios, gente entrañable que hace del fracaso un compañero inseparable en su bagaje por la vida. Sin embargo, hay otros muchas personas que tienen una fachada impecable, una carta de presentación que muchos quisieran para sí mismos, el espejo donde todo el mundo debería mirarse. Pero muchas veces no son más que eso, un espejo, una fachada, algo que cuando quitas descubres que no hay nada detrás, o en el peor de los casos, hay algo que nadie debería ver.

Esta canción refleja como nadie a esas personas, centrándose en un matrimonio. La puesta en escena de ambos es lo mejor de la canción, en un par de versos te haces con la imagen que él quiere mostrarte de ellos. Haciendo caso omiso a las normas de cortesía, comenzamos con el caballero.

“El juez justo y severo
cada noche devuelve la toga
y la ley al baúl
y en la barra del “Ángel Azul”,
con un Chivas con hielo,
se desfoga
sobando a la Chelo,
al compás
de un play back
de Quintero,
León y Quiroga.

El juez justo y severo,
al ritmo pegajoso de un bolero
en la ciudad prohibida,
olvida su disfraz de caballero…
lleva una doble vida.”

Tenemos ante nosotros a un hombre cuya profesión es una de las más respetadas y valoradas de este país (Garzón mediante). Un hombre imparcial que tiene la potestad de elegir entre el bien y el mal, y aplicar los más severos correctivos a aquellos que lo merezcan (o no sepan ocultar bien sus crímenes). Responde al perfil de perfecto caballero, recto y cabal. Sin embargo, como todo hijo de vecino tiene sus bajas y ocultas pasiones. Por la noche comparte barra, copas y cama con muchas de esas personas que quizá no se librarían de una buena condena en alguna de sus veredictos. Bueno, una vez que hemos descrito al cabeza de familia pasemos con su distinguida señora.

“Su discreta señora,
cada lunes alterno decora
la frente del juez
en un dúplex de Alberto Alcocer
con un Rambo de esos
que amortizan por horas los besos
y saben hacer
que una dama cometa un exceso.

Su discreta señora,
furtiva, repintada y pecadora,
en la ciudad prohibida,
se empolva la nariz hasta la aurora…
lleva una doble vida.”

Lean detenidamente la primera estrofa, no se puede decir de manera más clara y a la vez más artística, que su mujer le pone los cuernos con un puto de lujo. Supongo que los eufemismos son el pan de cada día de este tipo de gente, no llamar a las cosas por su nombre. Tampoco es algo que nos sorprenda a la mayoría, quizá influenciados por lo que vemos en las pantallas de los cines. El estereotipo de la mujer del ricachón que, cansada de tenerlo todo y sólo preocuparse por como matar el tiempo; decide irse por el lado oscuro y probar cosas prohibidas. Eso sí, sin perder un ápice de la clase que se les presupone, siempre renegarán de esa chusma que se droga y defenderán a capa y espada los valores más tradicionales de la familia. Al igual que en los combates de boxeo, una vez presentados a los dos protagonistas, sólo queda verlos juntos en acción.
"Hoy, por falta de pruebas, la corte absolvió
-confirma el ABC-
al que blanqueaba
en el “Angel Azul”
las sábanas del juez,
al que financió
el visón
que se quita doña Inés:
“date prisa Tarzán
que la sangre me arde
y no puedo llegar tarde
a la…"
Lo primero que hace Sabina es poner sobre la mesa un tema escabroso para todos aquellos que se hacen llamar trabajadores de la ley. La sociedad siempre se escandaliza cuando salen a la luz delitos de corrupción cometidos por altos cargos políticos. Gente que ha sabido vender tan bien su imagen, que aún cometiendo delitos, siempre gozan de un trato más favorable en diversos aspectos. Tendemos a asociar a los delincuentes con gente de bajo nivel, nula cultura, pocos escrúpulo; que no estamos preparados para ver como se sientan en los banquillos gente que, a excepción de la falta de escrúpulos, poco tienen en común con los anteriores. De un tiempo a esta parte, ha ido siendo cada vez más frecuente ver trajes de Emidio Tucci en los Juzgados qué chándals del rastro.
cena de matrimonios”.
Doña Inés dice
“¿Quieres Antonio
servir el champán
en el living?”
“Hoy voy a brindar
-tercia su señoría-
por aquel violador de Entrevías
¿te acuerdas mi amor?
Le han caído
veinte años y un día”.

Continuamos con el día a día de este par de dos. Los dos viven tan bien entre las mentiras que acaban por creérselas ellos mismos. Lo más gracioso, es que pretenden que nosotros también lo hagamos. Viven en su burbuja particular, llena de lujos y de gente que les recuerda constantemente lo maravillosos que son. Sin embargo, su burbuja, al igual que todas, es muy frágil y siempre está expuesta a que algo la pinche. Y, amigos míos, cuando eso sucede todo se desploma como un castillo de naipes. Y entonces las mentiras piadosas sufren una metamorfosis que las convierte en verdades como puños. Supongo que es el precio que deben pagar por ello, nada es tan maravilloso como parece, cualquier contrato de oro tiene su letra pequeña.

“El santo matrimonio
que venden doña Inés y don Antonio,
en la ciudad prohibida,
pone una vela a Dios y otra al demonio,
¡lleva una doble vida!”

Aunque sea pseudo-desconocida para el gran público-ya que apareció publicada en el disco Diario de un Peatón-esta canción es una de las que más me gustan de Sabina,. Será porque me mosquea sobremanera la gente que basa su vida en “aparentar” ser lo que no es, en cambiar de manera camaleónica su forma de comportarse en función de quien tengan delante; y lo peor de todo, en pretender que tú te creas todo eso aún cuando esté clarísimo que mienten.

5 comentarios:

Luna dijo...

A mí también es una de las canciones que más me gusta de Joaquín Sabina.

Balovega dijo...

Hola y buenas noches...

Paso a desearte un buen domingo.. felices sueños con un beso.

PD. Últimamente vengo poco, el trabajo me tiene atrapada...

Juanfran Rodríguez dijo...

También compartes conmigo el gusto de esa canción. Te falta el verso final cuando grita ¡Viva la Doble Vida! Puede que no tenga su importancia, aunque yo si creo que es un guiño a ese deseo por parte de muchos de llevar una doble vida

Anónimo dijo...

Buenos días, usted publicó un dibujo que representaba a un hombre en marcha y una mujer. ¿ Puede decirme donde usted lo(la) encontró? Es muy importante. Perdón para mi español, soy francesa. Le agradezco.

sergio alderisi dijo...

Pegunteña?

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