Su primo el Nano III: Es Caprichoso el Azar

¿En qué nos basamos cuando afirmamos que una canción es muy buena? Probablemente siempre tendamos a fijarnos en su calidad musical, la profundidad de su letra, la interpretación del artista… .Sin embargo, yo creo que hay algo más que muchas veces no conseguimos percibir, al igual que existe con las personas, las canciones tienen alma. 

Esos 21 gramos de peso que se le atribuyen, ya que en esta vida nos empeñamos en medirlo y pesarlo todo, también deberían imputárselo a las canciones. Con tan etéreo elemento, podríamos explicar lo inexplicable, esas sensaciones que de repente nos afloran al escuchar ciertas canciones; y que se mezclan con nuestros recuerdos personales, haciendo propias las historias que alguien nos canta. Por otra parte, al igual que con las personas, también existen canciones desalmadas; pero esas no se merecen demasiado tiempo, y en este blog no os voy a hacer perderlo con ellas. 

Es el turno de su primo, nuestro primo, El Nano, y de una canción que supongo que conoceréis bastante bien ya que la interpretó en la gira “Dos Pájaros de un tiro”: “Es caprichoso el azar”. Os presento al azar, caprichoso según Serrat, y protagonista indiscutible en muchas situaciones de nuestra vida. Destinatario de todas nuestras iras cuando le da por ser esquivo con nosotros, y aliado perfecto cuando nos guiña un ojo allanándonos el camino.
“Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.”
La historia que nos cuenta Serrat comienza intentando dar un paso a un lado, queriendo apartarse del camino, delegando la responsabilidad en otros; bueno más que en otros, en otro que ya os he presentado, el azar.  Afortunadamente, ya iremos viendo que eso no es del todo así. A pesar de afirmar que no se buscaban explícitamente, inconscientemente si que lo estaban haciendo. Quizá lo llevaban haciendo tanto tiempo, que cuando se encontraron no repararon en ello y la emoción del momento les impidió mirar hacia atrás.
“Tú estabas donde
no tenías que estar;
y yo pasé,
pasé sin querer pasar.”
Muchas veces nos pasamos demasiado tiempo esperando el momento idóneo para que algo suceda, como si eso estuviera en nuestra mano. Esa espera es muy peligrosa, ya que es probable que nunca encontremos la situación perfecta que habíamos imaginado. Por eso es mucho más bonita, la escena que nos dibuja El Nano. Salirse del guión establecido, improvisar, actuar guiados por nuestro instinto, olvidarse del tiempo pasado por un momento y no hacer cábalas sobre lo que pueda venir.
“Y me viste y te vi
entre la gente que
iba y venía con
prisa en la tarde que
anunciaba chaparrón.”
Si la canción se tratase de una película de Hollywood, en este momento se ralentizaría el movimiento de la cámara, se difuminaría el fondo para enfocar mejor a los dos protagonistas y comenzaría a sonar alguna de esas “bandas sonoras de nuestra vida”. Aquí se nos presenta otra escena muy curiosa, esa gente que iba y venía con prisa, esa tarde que anunciaba chaparrón. Todo eso resulta indiferente ya, aunque no siempre es así. 

Es precisamente la gente con prisa la que te influye, la que te condiciona en tus actuaciones, la que emite permanentemente juicios de valor como si tuvieran potestad para ello. El chaparrón es otro condicionante muy importante, muchas veces nos ha caído encima, y es por eso que siempre salimos con el paraguas abierto. Por miedo a volvernos a mojar, no apartamos el paraguas y nos perdemos un sol espléndido que nos está esperando. No obstante, hasta al más desencantado, al que lleva el paraguas más grande y más oscuro, le llega el momento en el que se choca con alguien y descubre que hace tiempo que dejó de llover.
“Pero prendió el azar
semáforos carmín,
detuvo el autobús
y el aguacero hasta
que me miraste tú.”
Como toda buena película que se precie, debe tener un final feliz, y seguramente habréis podido adivinar que esta canción no va a echar un borrón al final. En esta ocasión vamos a ser generosos con nuestro amigo el azar, y vamos a otorgarle la autoría de ese momento tan especial. Aunque siendo justos, los verdaderos artífices de ello son esos dos que queriendo, y estando donde debían de estar prendieron el azar para que éste se encargase de los pequeños detalles. La canción comenzaba con un engañoso “Fue sin querer”, pero como os adelanté fue cambiando la tendencia hasta llegar a sus últimos versos…
“Tanto tiempo esperándote...”
 

Regalo de Navidad

Hoy entramos de lleno en la semana de Navidad, así que desde "Pongamos que hablo de Joaquín" os hago mi regalo particular. He estado confeccionando una lista con las canciones que más me gustan de Sabina, como siempre, ha sido tremendamente difícil decidirme. Aún así, es una lista bastante extensa, se trata de 60 canciones para que las podáis disfrutar. 
 

Esta lista está disponible para el programa Spotify, que si no lo tenéis, os recomiendo desde ya su instalación. Es la forma más cómoda, rápida y sencilla de tener acceso a todo tipo de música. Únicamente requiere de acceso a Internet, y de una cuenta (que puede ser gratuita o de pago). 

Una de sus características, es la posibilidad de crear listas personalizadas, y esto es lo que os ofrezco desde aquí. Desde Calle Melancolía hasta Tiramisú de Limón, pasando por Princesa o Y nos dieron las diez, la lista titulada "Pongamos que hablo de Joaquín" tiene lo que todo Sabinero no puede perderse. Bueno, os paso el enlace, que como siga escribiendo corro el riesgo de parecer un anuncio de la Teletienda. 


¡¡Feliz Navidad Sabineras y Sabineros!!

Sabina y CIA XI

A una versión le pido, especialmente si es de una canción que me guste, que consiga ofrecerme algo diferente y no deje de gustarme. Por esa razón, no me gustó "Lola Soledad" de Alejandro Sanz y Sabina, pero me encanta la que hoy os presento "A la sombra de un léon" de Victor Victor con Sabina. 

A la sombra de un león, es una de mis canciones preferidas, hace más de un año ya le dediqué una entrada en exclusiva. Hasta ahora sólo la había escuchado en boca de Ana Belén en solitario, o acompañada por Joaquín. Sin embargo, hace poco tiempo descubrí por casualidad una versión que la transformaba en una bachata y era cantada a dúo por Victor Victor y Sabina. 

Sobre Victor Victor, no conozco absolutamente nada, de hecho al principio pensé que se trataba de Juan Luis Guerra (el parecido de su voz es asombroso). Gracias a esta canción, que se incluye dentro de un álbum en el que hace duetos con varios artistas muy conocidos, he podido escuchar algo más de él. Seguramente, pocos podrían imaginar que una canción como "A la sombra de un León", tan suave, con su acompañamiento de piano, tan bella y tan sencilla a la vez; pudiera encajar en un registro tan diferente como es la bachata. Precisamente, ese es el gran potencial que tienen las versiones, y cuando lo saben aprovechar el resultado es maravilloso.

Además de esta canción, os recomiendo encarecidamente que escuchéis el álbum completo de Victor Victor, llamado "Bachata entre amigos". Allí os encotraréis a Serrat con "Lucía",  o a Victor Manuel con "Quiero abrazarte tanto" entre muchos otros. Lamentablemente, no he podido encontrar esta versión en youtube, os pongo el enlace a Spotify donde podréis escucharla.

Sabina Versionado XIII

La protagonista de esta versión es alguien muy conocida para la parroquia Sabinera, ya que durante muchos años fue la voz de los coros en sus discos y conciertos. Hace unos años decidió volar y lanzar sus carrera musical en solitario. Como muchos ya habréis adivinado, estoy hablando de Olga Román. Desde el año 1993 ha sido fiel escudera de Sabina, añadiendo siempre un punto de dulzura a la rota voz del flaco. Para el recuerdo de muchos quedarán sus memorables interpretaciones en directo de "Una Canción para la Magdalena" o la entradilla para "Y sin embargo".

Hace un tiempo, se editó el disco en el que, bajo el título de "Entre todas las mujeres"; varias artistas le hacían un homenaje muy especial a Joaquín, versionando varios de sus grandes éxitos. Como no podía ser de otra forma, Olga Román no faltó a la cita, y puso su granito de arena interpretando el tema "Esta boca es mía". Curiosamente, este tema pertenece al disco homónimo, el cual sirvió de debut para Olga.

Aunque ya no esté codo con codo con Joaquín, la voz de Olga siempre estará presente en gran parte del legado musical del jiennense. Su voz aterciopelada ha servido de contrapunto en multitud de temas. Olga ha estado presente en buena parte de la época más dorada de Sabina. Se le echa bastante de menos, pero quien sabe si en un futuro puedan volver a unirse. Muchos de sus fans estarían encantados con la idea. 

Su primo El Nano II

Retomo la sección que inauguré hace un tiempo, bajo el nombre de “su primo El Nano”, donde os iré comentando canciones de Joan Manuel Serrat. Al igual que con Sabina, siempre resulta complicado escoger algún tema de su prolífica discografía. En esta ocasión he optado por un tema que rezuma sinceridad, algo que cada vez brilla más por su ausencia en nuestra sociedad. Se trata de “Sinceramente tuyo”.
“No escojas solo una parte
tómame como me doy
entero y tal como soy
No vayas a equivocarte”
Desde el principio ya tenemos toda una declaración de intenciones, una puesta de cartas encima de la mesa sin pudor. Demasiadas veces intentamos reinventarnos a nosotros mismos para conseguir impresionar a alguien, aunque seamos conscientes de que esa treta nos durará poco tiempo. En un mundo gobernado por la imagen, parece casi imposible resistirse a la tentación de mostrar nuestro mejor perfil, aunque sea escandalosamente artificial.
“Soy sinceramente tuyo
pero no quiero mi amor
ir por tu vida de visita
vestido para la ocasión
Preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor”
Muchas veces nos empeñamos en intentar corregir todo lo que no nos gusta de alguien, pensando que todo eso son defectos que debemos erradicarle. Haciendo esto corremos el riesgo de convertirnos en lo que quieren que seamos, no en lo que verdaderamente somos. Demasiadas veces vemos como alguien cambia drásticamente, hasta el punto de terminar haciendo cosas que no hace tanto tiempo detestaba. Como dice Serrat, es preferible poder reconocerse a uno mismo, a ser un simple maniquí al que poder vestir y desvestir al gusto del consumidor.
“Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningún lado”
Resultan irritantes esas personas que, al igual que los fondos de escritorio, tienen una imagen personalizada para cada usuario. Esta camaleónica cualidad, deriva en no saber cómo son realmente, cuál es su verdadera opinión sobre las cosas o cuando te dicen lo que piensan o lo que tú quieres oír. Estos yernos ideales que van siempre camuflados, lo hacen precisamente porque esconden algo, quizá su miedo a ser juzgados por alguien que espera de ellos tal o cual comportamiento. Lo malo que tiene eso, es que hay que ser un perfecto actor las 24 horas del día, porque si no, tarde o temprano te quedas con el culo al aire. Esos que pretenden ser súper amigos de todo el mundo, acaban por no tener un verdadero amigo; básicamente porque nadie sabe realmente como son.
“No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien
Ni que me suba a un taburete
si quieres probaré a crecer”
Vivimos en un mundo en el que cuando alguien siempre piensa en voz alta, y dice exactamente lo que le dicta la cabeza y el corazón; acaba siendo criticado por la multitud. Desafortunadamente, la sinceridad, además de escasa, está mal vista; y lo que es peor, se confunde con arrogancia y mala educación. Se pretende que nuestro mundo sea tan perfecto y tan feliz, que no se tienen reparos algunos en maquillar todas las miserias, o en tapar los agujeros con una bonita fachada. La metáfora del taburete es simplemente magistral. Cuando se pretende ser lo que no se es, se tiene la opción de optar por el engaño, o por reconocer la realidad e intentar poner otros medios para mejorarla. El primer camino es bastante sencillo, y durante un tiempo te puede llegar a funcionar. El segundo, es bastante más tortuoso y no te asegura el éxito final.
“Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto
Del derecho y del revés
uno es siempre lo que es
y anda siempre con lo puesto
Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio”
El cierre de la canción es tan magistral como su autor, los dos últimos versos engloban a la perfección el objetivo de este tema. No debemos obcecarnos en ver los defectos del otro, es una práctica mucho más útil el intentar buscarle sentido a sus acciones (aunque a veces sea harto complicado). Por otra parte, tampoco es fácil decir “este soy yo, soy consciente de mis defectos y no los oculto”. La simplicidad muchas veces ha servido para lograr grandes éxitos, pero a menudo nos resulta tan poco atractiva, que optamos por caminos más enrevesados sin saber muy bien lo que buscamos. No hay que empeñarse en intentar cambiar la verdad, como dice Serrat, no tiene remedio.

Sabina en Isi Disi

Joaquín Sabina ha dejado su sello en el Séptimo Arte en más de una ocasión. Hace tiempo ya que en este blog os hablé de la película Sinatra, donde Joaquín aparecía caracterizado como Marx y cantaba dos canciones en un teatrillo de variedades. En esta ocasión, no se mete en la piel de ningún personaje, sino que hace de sí mismo, en la película de Santiago Segura y Flo "Isi Disi". 

Su colaboración en esta película, nos dejó a los Sabineros una joyita titulada "Rubia de la Cuarta Fila", que cayó como agua de mayo entre todos sus seguidores porque tuvo lugar en mitad de esa nube negra, que lo tuvo sumido en una depresión un par de años. Pero no sólamente se quedó ahí su aportación en la película, si no que también hizo su propia versión del éxito por antonomasia de los AC DC "Highway to hell". 

Hace escasos días que culminó su exitosa gira Vinagre y Rosas. Esperemos que al igual que ocurre con los ACDC, haga bandera del "los viejos rockeros nunca mueren" y no se baje nunca de esos escenarios que concierto tras concierto reúnen a la familia sabinera. Todos esos bombines no pueden quedarse colgados en el perchero, tienen que seguir saltando con los acordes de "Princesa", deben quitarse cuando se le cante a la Magdalena y sólamente se deben usar para decir un "hasta luego" nunca un "adiós".

Sabina y CIA X

La grandeza de Internet es difícilmente calculable y sus límites más todavía, es por eso que nunca dejas de sorprenderte de todo lo que allí encuentras; y, lo que es mejor, no sabes lo que te puedes encontrar mañana. Concretamente, en el tema que hoy nos concierne, hace un par de días vi un enlace a través del Facebook de Ciudad Sabina (una web muy recomendable sobre el flaco). Al principio no sabía si se trataba de un tema nuevo, o por el contrario, se trataba de algo sacado de ese cajón; donde se van guardando muchas cosas, y con el paso de los años se te olvida que estaban ahí, provocándote una gran alegría en el momento que las "redescubres".

Lo bueno que tiene Sabina es que en el momento que escuchas una de sus canciones, sabes exactamente la época en la que ésta fue grabada. Basta con medir el grado de rotura de su voz, para poder situarlo en el tiempo. La canción en cuestión se trata de una colaboración con "La Guardia" y se titula "Buena suerte, señorita". Para más detalles, se grabó en el año 1995. 

Aquí os dejo con el vídeo que subió Guido (de Ciudad Sabina), y desde aquí le doy las gracias por haber compartido con la comunidad sabinera un nuevo registro musical de Joaquín.

Canción de cuna de la noche y los tejados

Melancolía es un término que siempre estará íntimamente ligado a Sabina, y no sólo porque fijase su domicilio espiritual en la calle homónima; sino porque es una característica común a muchas de sus canciones. Este eterno derrotado nos ha ido relatando durante mucho tiempo todos sus desengaños.  Títulos como “Nacidos para perder”, “La canción de las noches perdidas”, “Nube negra”, bien pueden dar fe de ello. Cada una de ellas tiene su particularidad, su micromundo en el que se desarrollan. Además de todas ellas, hay una que podríamos considerar como el resumen de todas las anteriores, algo así como el manual del fracasado. Estoy hablando de “Canción de cuna de la noche y los tejados”.
“Esta es la canción
de los zapatos rotos, de la gente del montón,
la foto de carné
de cualquier hombre, de cualquier mujer.
La carambola
que casi salió,
la procesión
del Cristo del furgón
de cola.”
Desde el principio ya se hace un llamamiento público a los posibles destinatarios de estos versos. Es una canción para cualquiera que se pasea de brazos cruzados por su calle melancolía particular. No tiene nombre ni apellidos, porque si no dejaría de ser un cualquiera, y más aún, dejaría de ser un desafortunado. Esta canción es para aquellos que se abonaron al “casi”, el que los separa de la gloria, y siempre los deja del otro lado del escaparate, pegando sus narices en el cristal contemplando lo que querían tener y no pudieron conseguir.
“Ley de los sin ley,
rueda de peones para darle jaque al rey.
El bar
de la estación
es un hogar
para mi corazón.
Y las mujeres
miran y no ven
al forastero que no tiene quien
lo espere.”
Esta canción es para todos esos peones, que valientemente intentan darle jaque al rey, aún a sabiendas de sus limitaciones. Esos que intentan hacer un remake de la historia de David contra Goliath, y siempre se les estropea el final del cuento. También tienen cabida en esta canción, todos esos caminantes que no van a ningún sitio, pero no soportan la idea de estar quietos; y mucho menos solos. Encuentran su refugio en esos lugares tan llenos de gente pero tan vacíos de personas, como son los bares de las estaciones. Y, sobre todo, esta canción es para esos que por alguna extraña razón siempre son forasteros para las mujeres. Forasteros que siempre están esperando que se cruce ante sus ojos la mujer de su vida, y no se molestan en deshojar la margarita porque saben de antemano que les va a decir que no. Esos que nunca han marcado un gol, porque o bien no les pasaban nunca la pelota o siempre se metían en fuera de juego.
“Carne de cañón,
Sancho y Don Quijote, Mortadelo y Filemón,
tienda todo a cien,
pagas dos besos…y te llevas tres.
Cuatro caminos tiene el porvenir,
si me equivoco, se equivoca mi
destino.”
El destino siempre puede ser el aliado perfecto para justificar casi cualquier cosa, pero en esta canción no. Aquí se asume la fatalidad como propia, y no se mira al cielo para clamar contra alguien o algo; se mira al suelo, y con un poco de suerte te encuentras un charco para ver reflejado a ese culpable.
“Y el cielo es una plancha
de hormigón,
un animal con gafas
solo ante el televisor,
un docudrama
que termina mal,
un ángel que delira
en una cama
de hospital,
cantándole a la luna
la canción de cuna
de la noche y los tejados.”
Ese cielo al que antes hacía referencia, se nos muestra como una plancha de hormigón, una losa que pesa sobre nosotros y nos obliga a andar encogidos de hombros. El final de la canción no podía desmerecer a este gremio de perdedores, y nos coloca una escena final para representar gráficamente lo que no conseguiríamos hacer con mil palabras. Un animal con gafas sólo ante el televisor, es reducir a la mínima expresión el valor de alguien. Un docudrama que no solamente termina mal, sino que se alarga de mala manera. Un ángel delirando en una cama de hospital, es como tirotear cualquier tipo de esperanza. Si las canciones se pudieran llorar, esta sería una de ellas, y el protagonista sería un “hombre del traje gris…oscuro”.

Sabina Versionado XIV

En los tiempos que corren prácticamente todo se encuentra clasificado, catalogado y se establecen relaciones entre cualquier cosa. Cada vez que vemos un vídeo en youtube, aparecen sugerencias de otros que podrían interesarte al ser similares al que acabas de ver. Pues bien, aquí os hago yo mi propia recomendación de otro artista que probablemente (seguramente diría yo) os gustará si disfrutáis con la música de Sabina. 

Estoy hablando de Ismael Serrano, alguien que comparte la "profesión" de cantautor con Joaquín. Y no sólamente eso, sino que también demuestra su afinidad con Sabina, cantando algunas de sus canciones en los conciertos. Ismael es otro de esos artistas a los que no hay que oír, hay que escuchar, e incluso leer detenidamente. Pertenece a ese grupo de los denominados poetas urbanos, que guitarra en mano te cuentan historias, a las que siempre les puedes sacar la moraleja. No te dan canciones, te dan la banda sonora de muchos momentos y situaciones concretas, por las que tarde o temprano todo el mundo pasa. 

Entre los muchos apodos que tiene Sabina, se encuentra el de "maestro". A la vista está que es uno de los más acertados, basta con ver la calidad de sus discípulos. Y quizá lo mejor esté aún por llegar, ya que como dice el proverbio chino "Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno; ni es bueno el maestro." Como el maestro Sabina ha demostrado con creces ser muy bueno, sólo nos falta saber quién será el alumno que lo supere. 



Sabina y CIA IX

Tanto Alejandro Sanz como Joaquín Sabina guardan muchas similitudes, dentro de que cada uno tiene un estilo muy personal, pero haciendo una visión global los podríamos "meter en el mismo saco". Hace unos años ya hicieron una colaboración, en la que ambos cantaban en directo la sabiniana "Princesa" (de la que ya hablé en el blog hace un tiempo). En esta ocasión la cosa ha cambiado, y no poco. 

La canción que cantan a dúo es en este caso de Alejandro, y en vez de en un directo, ha sido una grabación de estudio. Siempre he manifestado en este blog que soy partidario de las versiones de los grandes temas, y de las colaboraciones de los grandes artistas. Sin embargo, en este caso, y pese a tratarse de un gran tema y de dos artistas enormes, el resultado no me ha convencido del todo. Como ya sabéis, lo que más me gusta de las versiones y las colaboraciones es que te ofrecen algo distinto de un tema ya conocido, consigue reinventarlo y hacer de él uno "nuevo". En este caso, creo que no se cumplen del todo esos objetivos. 

Lo primero de todo, se pierde un poco de novedad en la canción, ya que la parte de Alejandro es exactamente la misma que en el tema original, lo único que se ha hecho ha sido introducir la voz de Sabina en momentos puntuales. Y aquí vamos con otro aspecto importante, esos momentos son demasiado puntuales, ya que apenas se le escucha cantar un par de versos en solitario. El resto los canta al alimón con Sanz, y más que cantar a dúo se limita a hacerle los coros, con lo cual el aporte Sabiniano a la canción se queda reducido a la mínima expresión. Por último, también me gustaría destacar que quizá "Lola soledad" no sea la canción de Alejandro que mejor quede en voz de Joaquín; creo que se ha perdido la oportunidad de conseguir un nuevo tesoro musical, y nos hemos quedado en un simple obsequio para los fans de ambos artistas.

Mater España

Ayer, día 12 de Octubre, se celebró en España el día de la Hispanidad, aunque aquí todo el mundo lo conoce como "El día del Pilar". La relación de los ciudadanos de este país con su sentimiento de patria, es bastante peculiar. Como en muchas otras cosas, no tenemos término medio, somos blancos o negros, grises nunca. Quizá por eso mismo, sorprenda un poco que Sabina se decidiera a hacer una canción dedicada a la patria. 

En otros países no es tan extraño, de hecho esta canción guarda una cierta similitud con la que Francesco De Gregori hizo para Italia, titulada "Viva L'Italia". Ya, partiendo del título, comienzan las diferencias, ¿alguien se imaginaría una canción titulada "Viva España" en un disco de Joaquín?. El propio Joaquín afirmó en una entrevista que en este país, salvo que te llames Manolo Escobar, es muy difícil decir "Viva España" en una canción. A pesar de esto, le rondó por la cabeza la idea de llamarla "Arriba España"... Finalmente, optó por echar mano del latín y la título "Máter España".
Máter España
de barba peregrina,
que falta a misa de doce,
que no conoce rutina,
masona, judía, cristiana,
pagana y moruna.
Máter España,
más guapa que ninguna.
Joaquín realiza un recorrido por nuestro país, y especialmente por nuestra idiosincrasia retratando a la perfección todas las peculiaridades del país de la piel de toro. Comienza fuerte, recordándonos la multitud de religiones que hemos ido experimentando a lo largo de nuestra historia. Quizá sería bueno recordarlo en estos momentos en los que hay especial recelo hacia según que tipo de creencias. Aparte de eso, la descripción del español de a pie de barba peregrina, que falta a misa de doce, es quizá la mejor posible en estos términos. ¿Cuánta gente hace el Camino de Santiago, es devota de una Virgen, o se pelea por ser costalero? Y ahora, de toda esa gente ¿cuántos practican esa misma religión por la que se desviven en ciertos momentos?.
Madrastra España
a la hora de la siesta,
la puta que se enamora,
la fruta que se indigesta,
que al filo de la cucaña
mira pa otro lado.
bendita España
de Azañas y Machados.
Aunque no sea una religión, la siesta quizá sea la que más adeptos tiene por estos lares. Además, no hace falta hacer cruzadas para intentar evangelizar al resto del mundo con este "mandamiento", poco a poco se van alistando en nuestras filas. Aunque progresivamente esta tendencia va cambiando, lo de mirar pa otro lado al filo de la cucaña, es algo muy español. Quedarse a un paso del éxito, buscar excusas históricas para nuestros fracasos y apelar al mal fario es "typical Spanish". De momento, en términos deportivos, hemos conseguido derribar esa última puerta que nunca conseguíamos abrir. Pero todavía nos faltan otras muchas puertas. También observamos que Sabina empieza a introducir en la canción a varias personas que marcaron la historia de nuestro país. Especialmente en el campo de la política y la literatura.
Cómplice España
tormento redentor,
Perejil, Ceuta y Melilla,
cotos de caza menor,
catalán, galego, euskera,
lacandón, Castilla,
tópica España,
fibra óptica y ladillas.
Llegados a este punto, Sabina agarra la cartera de Ministro del Interior, y empieza a retratar a este país desde sus cuestiones más internas. Sin duda alguna, lo de tormento redentor, es el pan de cada día en nuestras noticias políticas. Día sí día no, tenemos las mismas cuestiones sin resolver, y probablemente no se resuelvan nunca porque si no las tertulias matinales se quedarían sin contenidos. Es sorprendente que en un país relativamente pequeño en términos de extensión, tengamos tantísima variedad cultural. Creo que eso es algo que redunda en favor nuestra, aunque algunos se empeñen en implantar una única idea y otros en separar la suya de las demás. También me gustaría destacar lo de "fibra óptica y ladillas", al mismo tiempo que avanzamos al ritmo vertiginoso de las nuevas tecnologías en ciertos aspectos, hay otros muchos en los que seguimos estancados en el pasado.
Huérfana España
raíces y cimientos,
epidemias, cicatrices,
blasfemias y sacramentos,
¿por quién doblan las campanas?
San Fermín en vena,
la de Triana
contra la Macarena.
De ese pasado del que hablaba, parece que nunca terminamos de salir, y ciertas cosas me parecen un sinsentido en nuestros días. Si hace unos años, nuestros antepasados decidieron tenderse la mano y trabajar codo con codo; para conseguir un futuro más próspero y evitar pasados conflictos, ¿quiénes somos nosotros para levantar las costras de viejas heridas?. La historia está para recordarla y aprender de ella, si nos jactamos de todo lo que hemos evolucionado en estos años, no "involucionemos" en otras cosas. Está claro que no todos vamos a estar de acuerdo, porque además de imposible, dudo que fuera bueno. Pero mantengamos una rivalidad sana, por muy trianeros o macarenos que seamos.
Judas España
del mus y del café,
Al Andalus, Malasaña,
gitanito aserejé,
la del mono azul cobalto
y el caballo verde,
guardia de asalto
que ladra pero muerde.
No podía faltar la mención a estos señores de verde, que más de un quebradero de cabeza le han dado a este país. Ahora, afortunadamente sólo nos atormentan poniendo radares en las carreteras.
Chusco y legaña
de todas o ninguno,
tricolor bandera blanca,
Millán Astray, Unamuno,
cervantina cojitranca
de áspero pasado
¿Quién me ha robado
el siglo veintiuno?
La inclusión en esta canción de dos personajes tan antagónicos como son Millán Astray y Miguel De Unamuno, resulta muy interesante. Rescato un hecho que enfrentó a los dos de por vida. En un acto conmemorativo del 12 de Octubre, conocido también como "el día de la raza", estaban presentes los dos. Mantuvieron un cruce de palabras bastante subido de tono del que voy a resumir en una frase para cada uno.

Millán Astray: ¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!
Unamuno: ¡Venceréis pero no convenceréis!

Quizá este sea el mejor ejemplo de esas ladillas que se deben evitar en ese siglo veintiuno, que no podemos permitir que nos roben.

Sabina versiona IV

Entre los grandes músicos a los que Joaquín Sabina idolatra, se encuentra José Alfredo Jiménez. En más de una entrevista, el flaco no ha perdido la oportunidad de deshacerse en elogios hacia el mexicano,;hasta el punto de llegar a afirmar que México sería menos México sin él. Una vez dijo que a José Alfredo había mucha gente que no lo conocía, pero que estaba seguro de que si conocían varias de sus canciones. Pues bien, yo he hecho la prueba; y efectivamente, me ocurre exactamente lo mismo.

La relación de Sabina con México ha sido bastante estrecha durante gran parte de su carrera musical, llegando a su punto más álgido con su "Y nos dieron las diez", donde Sabina se nos viste de mariachi por momentos. También podemos destacar "Por el boulevard de los sueños rotos" como un homenaje en toda regla a México y sus personajes más ilustres: el propio José Alfredo, Chavela, Frida Kahlo...

La canción que Sabina versionó de Jiménez se titula "Las ciudades", y es una de esas canciones que tanto le gustan a Joaquín; esas donde la melancolía, el lamento y la nostalgia se abren paso. Si a todo esto le unimos ese toque único de la música mexicana, nos entran ganas de ponernos a cantar, a llorar e intentar ahogar las penas con una botella de tequila. Desconocía por completo esta canción, pero después de haberla escuchado un par de veces, tanto en voz de Joaquín como en su versión original, me gustaría destacar un par de versos
"Las distancias apartan las ciudades,
Las ciudades destruyen las costumbres."
 

Su primo El Nano

Renovarse o morir, así que en "Pongamos que hablo de Joaquín" hoy tenemos el estreno de una nueva sección. La he titulado "Su primo El Nano", y como la mayoría de vosotros ya habréis podido deducir; aquí hablaré de las canciones de Serrat. Dos pájaros de un tiro fue la explosión absoluta de este gran binomio que desde siempre han formado Sabina y Serrat, Joaquín y Joan Manuel. Por lo general, si te gusta uno, te gusta el otro; aunque siempre se tiene más afinidad por uno de ellos. Pero siendo tan diferentes y a la vez tan semejantes, resulta extraño encontrar gente que no simpatice con los dos a la vez. Yo, me incluyo en el grupo de los que sienten admiración por los dos, aunque mi ojito derecho siempre será el de Úbeda. 

Para abrir boca, hoy os traigo un tema que quizá el gran público desconoce, pero que es una auténtica obra maestra; se titula "Bienaventurados". Y, al contrario de lo que pueda parecer, no se trata de una versión musical de las Bienaventuranzas de La Biblia; aunque también nos resultan tremendamente útiles para nuestra vida cotidiana. 

Esta es una de esas canciones que tienen como objetivo arrancarte una sonrisa, y cambiar tu ánimo por completo consiguiendo que te afilies al Partido Optimista.
"La vida te la dan
pero no te la regalan.
La vida se paga
por más que te pese.
Así ha sido desde que
Dios echó al hombre del Edén,
por confundir
lo que está bien
con lo que le conviene."
La canción comienza advirtiendo lo que más o menos todo el mundo sabe ya, o si no, no tardará mucho tiempo en aprender. En resumen, que aquí nadie te va a regalar nada; y que nunca debes confiar demasiado en tu buena fortuna porque en cuestión de segundos todo se puede ir al traste. De esto no se libra casi nadie, sobre todo ahora, en el que ese Edén estaba demasiado "enladrillado" y muchos de los que se creían propietarios del Paraíso acabaron dando con sus huesos en la cruda realidad.
"Si a plazos o al contado
la vida pasa factura,
rebaña y apura
hasta las migajas.
Que si en cada alegría
hay una amargura,
todo infortunio esconde alguna ventaja."
Eso sí, también se presentan ante nosotros multitud de oportunidades, y está en nuestras manos cogerlas o dejarlas de pasar. También es importante recordar que no existe la felicidad absoluta y, por el contrario, que hasta en el túnel más oscuro siempre hay un camino hacia la luz. Afrontar las adversidades intentando verle siempre la cara positiva, es la actitud más gratificante pero también la más complicada.
"Bienaventurados los necios
que se arriesgan a prestar consejos
porque serán sabios a costa
de los errores ajenos."
El miedo al fracaso siempre es la primera barrera que se nos presenta cuando tenemos ideas que, nosotros pensamos que pueden ser geniales, pero quizá tememos que los demás las consideren absurdas. La voluntad de aprender, la capacidad de asumir nuestras incapacidades y la honestidad de asumir nuestros errores, son tres de las herramientas más útiles que podemos utilizar.
"Bienaventurados los pobres
porque saben, con certeza,
que no ha de quererles nadie por sus riquezas.
Bienaventurados los dueños del poder y la gloria
porque pueden informarnos de qué va la cosa."
A la pregunta de ¿Quién quiere ser millonario?, todo el mundo contesta afirmativamente y sin titubear con un rotundo sí. Quizá, no valoramos con visión de futuro las posibles adversidades que eso conlleva; e incluso hacemos burla de esos tópicos que nos dicen que el dinero no da la felicidad, que los ricos también lloran, que hay cosas que el dinero no puede comprar... . Hay otro tipo de riquezas que, a simple vista, no están tan valoradas, pero que a la postre son las únicas que no se deprecian. Muchas veces es mejor mantenerse al margen de todos esos "asuntos importantes" y que luego te cuenten lo que quieran. En este sentido, vivir en la ignorancia puede ser mucho más saludable.
"Bienaventurados los que alcanzan la cima
porque será cuesta abajo el resto del camino.
Bienaventurados los que catan el fracaso
porque reconocerán a sus amigos."
Hay gente que no consigue despegarse jamás de la ambición, siempre están pensando en el próximo objetivo y nunca de conforman con nada. Esto, a nivel empresarial, es el empleado perfecto. No obstante, la vida tiene sus etapas y creo que todo el mundo se merece parar en un momento determinado, para poder disfrutar de todo lo trabajado anteriormente. En el caso opuesto, cuando te abandona el éxito los amigos interesados se suelen marchar con él. Así que, mirándolo por el lado bueno te ahorran el trabajo de dilucidar quien estaba a tu lado por tu cuenta corriente y quien no, se van delatando ellos mismos.
"Bienaventurados los castos
porque tienen la gracia divina
y la ocasión de dejar de serlo
a la vuelta de la esquina."
Es bastante común encontrarse con gente que dice haber vivido a tope, haberlo probado todo y recriminar a la gente que todavía no lo ha hecho. Pues bien, como dice Serrat estos últimos tienen la ventaja de seguir teniendo muchas cosas por experimentar y un mundo por descubrir.
"Bienaventurados los que aman
porque tienen a su alcance
más de un cincuenta por ciento de un gran romance"
Dos no se pelean si uno no quiere, pero si cambias el verbo pelear por amar, podríamos afirmar que si uno quiere y está convencido de ello, es mucho más probable que acabe teniendo éxito. Demasiadas veces nos encerramos en nuestras convicciones de que jamás tendremos opciones, pero llevando el asunto a términos matemáticos, deberíamos tener en cuenta que tenemos en nuestra mano la mitad del tesoro.
"Bienaventurados los que presumen de sus redaños
porque tendrán ocasiones
para demostrarlo."
A mí, personalmente, me ponen de mala leche esas personas que constantemente están contando las maravillas que han hecho, y que siempre presumen de "tenerla un poco más grande que el resto". Pero, como dice Serrat, lo bueno de esto es que tarde o temprano tú siempre tendrás la ocasión de dejarlos en evidencia; y ellos de demostrar sus bravuconadas.
"Bienaventurados los que contrajeron deudas
porque alguna vez alguien hizo algo por ellos."
La palabra deuda nos asusta a todos sobremanera, especialmente cuando se trata de asuntos monetarios. Sin embargo, nunca nos paramos a pensar que cuando se hacen entre amigos esto es una manera de fortalecer más la relación. Inconscientemente, podemos iniciar una cadena de favores; aunque hablando de dinero siempre sacamos el Emilio Botín que todos llevamos dentro. Siempre pensamos en lo que le debemos a los demás, pero nunca en la estima que nos deben tener para haberse decidido a echarnos una mano. Nos olvidamos de los verdaderos motivos que les llevaron a hacernos un favor. 

Arenas movedizas

Una vez Jorge Valdano dijo que "el fútbol es un estado de ánimo" y, esa frase, ha sido una de las más célebres del argentino. En esta ocasión yo voy a parafrasearlo diciendo que las canciones de Joaquín también son un estado de ánimo. Concretamente, esta de Arenas movedizas, representaría perfectamente a la melancolía y al desengaño con la vida. Sobre todo si tenemos en cuenta el contexto en el que fue concebida, justo en el tiempo intermedio entre "el marichalazo" y la posterior "nube negra".
"Mañana cuando era tan pequeño
por el Acantilado del Obispo caí
persiguiendo un pájaro sin dueño
y aterricé en un polvorín
de arenas movedizas
bajo un cielo de betún,
caracolas que agonizan
sin decir ni mu."
Perseguir imposibles es algo que en mayor o menor medida, todo el mundo ha hecho. Cuando esto ocurre estamos tan cegados, que solamente miramos hacia el cielo donde está ese pájaro sin dueño que revolotea de un lado a otro; mostrando indiferencia ante nosotros, pero dejándose ver sabiendo de nuestro interés en él. Lo malo es, que cuando te pasas mucho tiempo andando sin mirar al suelo, al final tú te caes, y el pájaro sigue volando. 

De esa caída lo peor no es el golpe, es lo que te cuesta levantarte. Las arenas movedizas en las que aterrizas evitan que puedas hacerlo rápidamente, sacudiéndote el polvo y pudiendo recuperarte con dignidad. Además cuando intentas buscar en ese mismo cielo en el que antes veías a tu pájaro, ahora te encuentras con un cielo de betún. Por otra parte,  las caracolas siempre han representado la ilusión de creer que, con ellas en el oído, eres capaz de escuchar el mar. Supongo que esto también dependerá del estado de ánimo, y únicamente funcionan cuando tu estás dispuesto a creerlo.
"Cuando el gallo a sueldo de la madrugada,
llegó con su kikirikí,
desperté soñando que viajaba
desnudo con un maletín
de arenas movedizas
bajo un cielo de alquiler,
alfileres que agonizan
antes de nacer."
Dicen que soñar es gratis, y mientras Hacienda no se decida a ponerle impuestos, quizá sea de las pocas cosas que podremos disfrutar con total libertad. Justo cuando estás entre esas arenas movedizas, el mejor momento del día es cuando te tumbas en la cama y empiezas a imaginar como sería el mundo, si verdaderamente fuéramos dueños de nuestro propio destino. Desgraciadamente hay tantos impedimentos que, o bien nos los ponen, o directamente nos los auto-imponemos, para cumplir esos sueños; que quizá resignarse sea la última y a veces la única opción que nos queda. Ese cielo de alquiler que tenemos sobre nosotros, nos recuerda que poca gente queda ya que haga las cosas a cambio de nada. La generosidad ha pasado a estar bajo sospecha permanente.
"A mi cita fui pero el horizonte
se había cansado de esperar,
me llamó san Pedro por mi nombre
y no le quise contestar."
Estos últimos versos son los que más me gustan de esta canción, ya que encierran una verdad clamorosa, pero que muy pocas veces la gente es capaz de aceptar. Lo más común es lamentarse de las oportunidades perdidas, de todos aquellos que nos cerraron las puertas, de las veces que nos rechazaron o del mal fario que decidió acompañarnos como si fuera nuestra sombra. Pero también pasa que somos nosotros los que no queremos oír nuestro nombre, aunque nos lo estén gritando constantemente y todo el mundo se de cuenta de ello menos nosotros. En ese preciso instante, somos nosotros los que estamos empujando a la otra persona a esas arenas movedizas, que otrora nos atraparon a nosotros. 

Sabina versionado XIII

Hay unas cuantas canciones de Sabina que se pueden catalogar como himnos, y una de ellas es, sin lugar a dudas, 19 días y 500 noches. Una prueba que demuestra ese estatus, es la cantidad de artistas que la versionan. La versión que hoy os presento la acabo de descubrir, y debo confesar que ha sido una grata sorpresa; se trata del grupo sevillano Siempre Así.

Cierto es que la mezcla entre la canción más flamenca de Sabina con este grupo que tiene un estilo tan marcado por el flamenco, lo tenía todo para funcionar a las mil maravillas. Para mí, siempre me resultan muy de agradecer, esos artistas que consiguen llevar hasta el gran público ciertos estilos musicales que tienen una afición más concreta y reducida. Siempre así lo ha conseguido, ya que tanto con algunas de sus canciones propias como con las versiones que han realizado, han conseguido llegar a mucha gente.

La combinación que tienen de voces femeninas y masculinas hacen que todas sus canciones sean inconfundibles. "Crear un sello", lo que ya he comentado en otras ocasiones, conseguir que todo el mundo en cuanto escuche un par de versos de una canción sepa de quien es, o incluso pueda catalogarla como "es del estilo de tal". Su éxito en la capital hispalense está fuera de toda duda, pero no se han quedado ahí, ya que adquirieron una dimensión mucho mayor al participar en varias bodas reales, o ser la banda sonora de los Europeos de Atletismo. Desconozco en qué disco aparece esta versión, yo simplemente lo he encontrado en Youtube, espero que os guste.

Nacidos para perder

A día de hoy Joaquín Sabina es uno de los cantantes con más éxito en el panorama nacional e internacional, los números hablan por sí solos en este caso. Pero el camino a recorrer para alcanzar una posición tan alta es cualquier cosa menos sencillo. Puede ser más o menos rápido, según la suerte, la época o las virtudes de cada uno; y más o menos duradero. Nadie nace predestinado para ser una estrella, de hecho los que vienen avalados desde la cuna por sus apellidos, suelen ser más bien estrellas fugaces o directamente estrellados. En la actualidad, con los tiempos tan malos que corremos, resulta difícil pensar que se pueda conseguir prosperar fácilmente. Parece que estemos predestinados al fracaso, que hayamos "nacido para perder".
"Soy del color de tu porvenir
me dijo el hombre del traje gris
“no eres mi tipo” le conteste
y aquella tarde aprendí a correr."
Ante estas situaciones siempre tenemos dos opciones, dos caminos a tomar. Resignarnos a nuestra (mala) suerte, o intentar darle la vuelta a la tortilla aún a riesgo de quemarnos las manos en el intento. Si elegimos lo primero, no nos complicamos la vida, es mucho más fácil sentarse en la barra de un bar; y empezar a señalar con el dedo a todos los culpables de tu situación, o hacer elucubraciones sobre lo que podríamos ser y nunca seremos. Dicen que el cementerio está lleno de valientes, pero quizá sin ellos los cobardes estarían enterrados en vida.
"Al pisar la estación
le abrí la jaula a mi corazón.
Tras las montañas estaba el mar
la noche, el vértigo, la ciudad,
el mundo a cambio de una canción
me daba un plato, un beso, un colchón."
En el caso particular de Joaquín, nos muestra cómo se le abría ante sus ojos un nuevo mundo; algo que él hasta ese momento desconocía pero que en cierto modo esperaba que estuviese ahí. Cruzar esas montañas es una decisión harto complicada. Muchas veces nos pensamos que lo que ya hemos conseguido, lo que tenemos más cerca, lo que conocemos bien es lo mejor, o incluso lo único. Por lo tanto, ese paso conlleva varias etapas a completar. Primero, desengañarnos de que esto es lo que hay, y se acabó. Segundo, desterrar la idea de "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer".  El hombre es cómodo por naturaleza, y una vez que se habitúa a ciertas cosas, cualquier cambio le resulta una adversidad aunque a la postre sea para mejor.
Capítulo aparte merece la referencia que hace Joaquín en la frase "el mundo a cambio de una canción". Por norma general, todos tenemos una habilidad o destreza para realizar ciertas cosas cosas mejor que los demás. Gracias a eso podemos ganarnos medianamente bien la vida, pero muchas veces no se sabe con cual de ellas lo haremos. Seguramente no sorprenderíamos al ver la cantidad de artistas o de personajes muy conocidos por la sociedad, que comenzaron su vida laboral con unas metas o unos estudios muy diferentes. Todo el mundo tiene muchas plantas en su jardín particular de la virtud, conviene no dejar de regar ninguna de ellas, porque nunca se sabe cuál será la que te de mejores frutos.
"La única medalla que he ganado en la vida
era de hojalata y decepción.
No tenía salida el callejón del cuartel
para el desertor del batallón
de los nacidos para perder."
El reconocimiento público es algo digno de estudio, pero creo que sería un esfuerzo en balde. Algo que se rige con una métrica tan sumamente subjetiva, como es la preferencia y el gusto personal, es imposible de analizar científicamente. ¿Por qué ciertas profesiones tienen un reconocimiento mucho mayor que otras? ¿Por qué no se valoran equitativamente los esfuerzos de los distintas personas? ¿Quién decide si algo merece la pena o no?. Ganar ese tipo de medallas se convierte en un acto épico, y hay personas que se pasan la vida entera luchando por ellas sin recibir un ápice de atención por nadie. Y, por el contrario, ciertas medallas cada vez pierden más su valor, porque poco a poco se van casi regalando por méritos de dudosa valía.
"Prima del alma desnúdame
del traje gris, de la multitud,
devuélveme al camino del Sur
al país de la niñez
donde uno y uno sumaban tres."
Ante este panorama, donde hasta el más lanzado de todos termina por unirse al rebaño, lo más fácil sería quedarse en casa y esperar a que pase el temporal o aparezca el genio de la lámpara. Por eso, hay que hacer caso a Sabina cuando pide que le quiten el traje gris de la multitud. Bastantes cenizos tenemos ya, que por todos sitios nos van recordando insistentemente que esto es lo que hay. Respondámosle "no eres mi tipo", y aprendamos a correr, pero a correr hacia delante. Que la medalla de la valentía nos la podamos colgar nosotros mismos. El gris se puede obtener añadiéndole negro al blanco, pero es preferible hacerlo añadiéndole blanco al negro.

Especial entrada 100: Memorias de un concierto

Cuando comencé a escribir el blog no podía imaginarme que llegaría hasta las 100 entradas, de hecho no sabía muy bien ni que camino iba a seguir. 100 entradas y un año y medio después aquí estoy, haciendo coincidir este momento tan importante con otro que no le fuera a la zaga. Por eso he esperado unos días hasta que llegase el 2 de Septiembre, fecha que tenía marcada en rojo desde hace tiempo; porque tenía una cita con Sabina, más concretamente un concierto al que asistir. 



En este blog ya he comentado en más de una ocasión que la familia Sabinera es tan extensa, que en un concierto podemos encontrar personas que sería incapaces de tomarse un café juntas, pero que no tienen problema alguno en cantar al unísono “ahora es demasiado tarde princesa”. De hecho, minutos antes de comenzar el concierto mi padre se fijaba en la cantidad de gente joven que había allí, mientras que yo hacía lo propio con la gente mayor. Juntar a generaciones tan dispares tiene un mérito enorme, y garantiza también que la longevidad de la obra de un artista sea mucho mayor. 

Con puntualidad casi británica, algo que probablemente aprendió muy bien Sabina de su exilio en Inglaterra, cuando pasaban escasos minutos de las 10 de la noche el maestro aparecía en el escenario con un Tiramisú de limón para abrir boca. Pocos minutos antes, ya habían sonado los acordes de “Y nos dieron las diez” a modo de advertencia, para que el personal se fuera poniendo en posición,  y se colocasen bien los bombines ante lo que estaba por llegar. Justo en el momento en el que divisas la figura del flaco, notas como la euforia invade tu cuerpo y hace que te vengas arriba, muy arriba, de hecho te lleva en volandas con los acordes de su guitarra y las arrugas de su voz. 

Seguidamente con Viudita de Clicquot, nos recordó que aunque ya no importe la talla de sus Calvin Klein, con 60 sigue estando en plena forma y no hay escenario que se le resista. A partir de ese momento, ya comenzó a sacar lo mejor de su extenso repertorio. Después de varios años todo el mundo se moría de “ganas de” volver a ver al flaco en acción, y creo que todavía no nos hemos hecho a la idea de que esta será su última gira multitudinaria. Supongo que esperamos que sea como sus admirados toreros, y regrese a los ruedos después de anunciar la retirada. 

Demostró que cuando afirma que es “un poeta metido a cantante” no va de farol, ya que nos deleitó con varios de sus mejores versos. También agradeció que con la crisis que estaba cayendo, estuviéramos ahí una vez más, en ese caso el agradecimiento es mutuo. Y, de repente, justo en mitad del concierto comenzó a presentarnos uno por uno a todos sus músicos. Normalmente, esto se suele hacer al final, como un mero trámite, pero aquí no ocurrió así, y fue un detalle que me gustó mucho. No se limitó a eso, si no que les dejó hacer lo que mejor saben, tocar, tocar y cantar; ya que Jaime Asúa, Mara Barros, Pancho Varona y Antonio García de Diego tuvieron la oportunidad de cantar, al menos, una canción cada uno. Por cierto, todos perfectamente vestidos para la ocasión. Pancho Varona con su traje negro y sus gafas de sol, Antonio de blanco impoluto, “el marinero” y Mara con sus continuos cambios de vestido, cada cuál más acertado para las canciones que interpretaban. 

Messi puede que sea el mejor futbolista del mundo, pero siempre necesita del apoyo de Xavi e Iniesta, sin ellos ya hemos visto que su juego baja bastantes enteros. En este caso, yo veo a Antonio y a Pancho como los Xavi e Iniesta de Sabina; aunque me consta que a Pancho le gustaría más ser el Kun Agüero. Por su parte Mara Barros se ha confirmado, siguiendo con el símil futbolístico,  como el fichaje revelación de la temporada. Conocía muy poquito de esta onubense, pero su puesta en escena, sus coros y su gran sonrisa me fascinaron. Capítulo aparte merece la presencia de instrumentos tan bellos como poco comunes en los conciertos, como son el acordeón o el clarinete, que le daban el toque de excelencia a muchas canciones. 

Cuando se cumplió el tiempo reglamentario, justo donde muchos artistas se despiden acaloradamente, ponen la mano y a otra cosa mariposa; Joaquín se marchó del escenario…pero todos sabíamos que iba a volver. Nos ofreció una prórroga maravillosa, con sus dos partes, como manda el reglamento. Fue el momento para canciones que se han convertido en himnos para la parroquia sabinera, como Noches de Boda, Y nos dieron las diez, La del pirata cojo… . 

Pero nada es eterno, y cuando ya se sobrepasaban largamente las dos horas de concierto, llegó el momento de bajar el telón. Si os he comentado que verlo aparecer por primera vez hace que tu mente se olvide de todo, y tus cinco sentidos sólo tengan como misión disfrutar al máximo del espectáculo…el final tiene que devolverte a la cruda realidad; por eso lo último que pudimos escuchar fue la canción “Crisis”, para recordarnos que al día siguiente cada uno tiene que volver a sus quehaceres. Eso sí, me voy con la ilusión de que se cumpla el verso de Y nos dieron las diez:  “Ojalá que volvamos a vernos”.

Sabina Versionado XII

¿Qué tienen en común María Jiménez y Estopa? Pues así, a bote pronto, aparentemente nada, a excepción de que comparten oficio. Sin embargo, si que tienen un enlace común, llamado Joaquín Sabina. Este ejemplo es un fiel reflejo de lo que ocurre con los seguidores del flaco. Hay un abanico tan amplio de estilos, generaciones e ideologías que resulta asombroso ver como pueden coincidir en algo personas, a priori, tan distintas.

La relación de los Estopa con Sabina siempre ha sido de profunda admiración por parte de los catalanes hacia el ubetense, de hecho siempre se refieren a él como "El maestro". Por su parte, María parece mantener un relación más de compadreo, de colegas de toda la vida que nunca pierden la oportunidad de hacerse favores mutuamente. Hace unos años la Jiménez sacó un disco en el que cantaba varias de las canciones de Joaquín; y, como no podía ser de otra forma, participó en el disco homenaje que varias voces femeninas le hicieron a Sabina.

La canción que ha conseguido unir a los hermanos Muñoz con la artista andaluza, es uno de los clásicos de Sabina "Eclipse de mar". También es uno de los temas preferidos por varios de sus artistas/amigos para versionar, de hecho hace un tiempo ya os traje una versión que encontré de Juan Carlos Baglietto. En esta ocasión le dan mucho más ritmo, algo que era de esperar si juntamos el toque rumbero de los Estopa con el flamenco de María. No sólo versionaron la canción, si no que también la rebautizaron como "El diario no hablaba de tí". 

Pacto entre caballeros

La fama de vividor que ha tenido Sabina siempre no es gratuita, ha estado más que refrendada con hechos y más que confirmada por él mismo. Tanto en entrevistas como en varias de sus canciones siempre ha hecho referencia a que su hábitat natural era la barra de un bar y su momento del día preferido, la noche. Todos hemos vivido, unos más que otros, lo que todo eso conlleva. Las amistades y anécdotas que suceden cuando las agujas del reloj, y el nivel de alcohol en sangre, avanzan conjuntamente a un ritmo vertiginoso. Si hay una canción que resume perfectamente estas juergas nocturnas de Sabina, esa es Pacto entre caballeros. 

Como la descripción que hace es tan…curiosa, a nadie le extraña que pueda ser verdad. Hay diversas teorías, desde las que afirman que todo ocurrió tal y como lo cuenta, a las que dicen que le ocurrió a un amigo, o que sólo fue verdad en parte. En verdad, eso es lo menos importante, estoy seguro de que a lo largo de su vida ha vivido situaciones tan rocambolescas como ésta o incluso más. Lo que me gusta en especial de esta canción es que todo el mundo tiene su propia “pacto entre caballeros” dentro de su anecdotario particular. Lo que popularmente se conoce como algo que contar a los nietos, aunque sea mejor contarlo cuando los nietos sean mayores de edad.
“No pasaba de los veinte
el mayor de los tres chicos
que vinieron a atracarme el mes pasado.
“Subvenciónanos un pico
y no te hagas el valiente
que me pongo muy nervioso si me enfado.”
A decir verdad, la historia no comienza muy bien; pero como se dice habitualmente los gitanos no quieren buenos comienzos. El atraco, o al menos el intento de atraco, es algo bastante común en estos lares. Muchas veces lo que buscan es el miedo, y cuando lo han encontrado lo demás viene rodado. Una forma de evitarlo es echarle un poco de cara al asunto, pero también se corre el riesgo de irte a casa con ella partida y sin un duro. Lo importante, es que aquí ya tenemos en pantalla a los tres co-protagonistas de esta historia.
“Me pillaron diez quinientas
y un peluco marca Omega
con un pincho de cocina en la garganta,
pero el bizco se dio cuenta
y me dijo -”oye, colega,
te pareces al Sabina ese que canta.”
Continúan pintando bastos en esta aventura, si esto es verídico, colocarle un pincho a Sabina en la garganta podría haber sido el peor crimen contra la humanidad musical y cultural. Sobre todo, por aquel entonces, que la tenía mucho más cuidada que ahora. Sin embargo, ya empezamos a ver luz en el asunto; y digo ver, porque manda narices que sea el bizco el que reconozca a Joaquín. Aquí ya tenemos el tinte de surrealismo que nunca puede faltar en una noche de juerga.
“Era un noche cualquiera,
puede ser que fuera trece,
¿qué más da? pudiera ser que fuera martes.
Sólo se que algunas veces
cuando menos te lo esperas
el diablo va y se pone de tu parte.”
Cuantas noches se han empezado con desgana, o con la sensación de que podrían ser totalmente prescindibles; y a la postre se han convertido en situaciones memorables que nunca más se podrán repetir. Cuando entras a un bar, el grado de incertidumbre sobre lo que allí te puede esperar tiende a infinito. Por lo tanto, cada noche es una aventura nueva, que nunca sabes si entrará en tu top 10 particular o en el cajón del olvido. La infinidad de historias que Sabina nos ha contado y cantado son gracias a este “principio de incertidumbre”, que diría Heisenberg,  tan particular.
“Nos pusimos como motos,
con la birra y los canutos
se cortaron de meterse algo más fuerte;
nos hicimos unas fotos
de cabina en tres minutos…,
parecemos la cuadrilla de la muerte.”
Aunque también hay algunos llaneros solitarios, lo más normal es que se vaya en grupos cuyo tamaño puede cambiar a lo largo de la noche (según les vaya sonriendo la diosa fortuna a cada uno). Inmortalizar esos momentos también es una buena idea, a unos les sirve para recordar lo que pasó y a otros para poder echarse unas risas a costa (actualmente las redes sociales son un filón para esto último).
“Protegidos por la luna
cogieron prestado un coche,
me dejaron en mi kelly y se borraron
por las venas de la noche
-”enróllate y haznos una
copla guapa de la tuyas”- me gritaron.”
Aunque en el final de esta historia todavía la luna está presente, no es nada raro que cuando las farras terminan el Sol ya haya entrado sin llamar. Este momento ya lo describió Sabina de manera magistral en su canción Caballo de cartón definiéndolo como “ambiguas horas que mezclan al borracho y al madrugador”. Dos personas con sus ritmos de vida totalmente opuestas pueden coincidir perfectamente a estas horas. Lo más normal en estos casos es encontrarse con un cruce de miradas, la reprobadora del madrugador ante la perdida del borracho.
“Me devolvieron intacto,
con un guiño mi dinero,
la cadena, la cartera y el reloj;
yo, que siempre cumplo un pacto
cuando es entre caballeros,
les tenía que escribir esta canción.”
Todo lo mal que había comenzado esta historia contrasta sobremanera con su final feliz, aunque eso sí, firmando un pacto que a la postre dio lugar a esta canción. Supongo que la mejor manera de saldar las deudas es ofreciendo algo que solamente tu sepas o puedas hacer. En este caso, Sabina les hizo (y nos hizo a todos sus seguidores) el mejor regalo posible, una canción que se convertiría en un clásico de todos sus conciertos; incluso ahora, que ya ha dado un paso al lado en estas lides. Esta quizá sea una de las canciones más rockeras que tiene Sabina, y por eso mismo es una de las más esperadas en sus conciertos, ya que consigue que la gente alcance un estado de euforia absoluta, sobre todo al término de la misma cuando todo el mundo corea lo de “mucha, mucha policía”. 
“Hoy venía en el diario
el careto del más alto,
no lo había vuelto a ver desde aquel día;
escapaba del asalto
al chalé de un millonario
y en la puerta le esperó la policía.
Mucha, mucha policía…”

Sabina y CIA VIII

Aunque hoy en día veamos a Joaquín Sabina en plena forma, concierto tras concierto, sin cancelar ninguno y entregándose al máximo en cada uno de ellos; lo cierto es que poco a poco se va acercando a una edad más propia de la jubilación que de romper los escenarios. Eso es, precisamente lo que le está ocurriendo a un gran amigo suyo, Miguel Ríos, que tras muchos años de Rock and Ríos ha decidido retirarse del mundo de la canción. Eso sí, el granadino tiene un lustro más que el jiennense todo hay que decirlo. 

La complicidad entre ellos viene de largo, por lo que no me ha resultado difícil encontrar colaboraciones conjuntas de los dos. De hecho, en el blog ya colgué hace tiempo la fabulosa colaboración de Miguel con Joaquín cantando "Aves de paso". El rockero por excelencia de este país, con permiso de Rosendo, se va con un gran recopilatorio en la que muchos artistas versionan sus temas más exitosos. Sabina también tiene su hueco en ese disco, interpretando la canción "Raquel es un burdel". 

Miguel ha dejado grandes temas para la música de este país. Con su "Bienvenidos" ya ponía a la gente de pie desde el principio de sus conciertos dejando claro que ahí iban a disfrutar como enanos. También se atrevió con un clásico, y esta vez por partida doble ya que se trata del Himno de la Alegría de Beethoven, haciendo de él todo un himno para que la gente pudiera cantar y abrazarse como hermanos. En Santa Lucía hacía una declaración de amor en toda regla, y una petición de amor de las clásicas, con un paseo en el parque. Pero no sólo eso, si no que también se ha prestado en muchas ocasiones ha ponerle voz a canciones de otros artistas amigos: el propio Sabina, Ana Belén, Víctor Manuel, Serrat, Leño, Los Secretos... . En fín, que la voz tan característica de Miguel nos ha acompañado durante mucho tiempo, y ahora que nos dice adiós se merece una gran despedida y que todos le digamos "Gracias por haber estado aquí, hijo del rock and roll". 

Aquí os dejo con la interpretación de Joaquín y Miguel, cuando eran más jóvenes. Aunque ya lo sabéis, los viejos rockeros nunca mueren...

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