Ganas de


Dentro del cancionero de Joaquín Sabina la presencia de declaraciones de amor es más que común. Sin embargo, en cada una de ellas podemos encontrar matices diferentes, estilos distintos, maneras muy diversas de hacerlo... .

Ganas de es una forma muy directa de hacerlo, de hecho su estribillo no deja lugar a dudas. Se podría asemejar a esa situación en la que piensas "o lo digo o reviento", cuando no te puedes paras a pensar como hacerlo bonito o convincente, únicamente tienes que hacerlo

"Y yo me muero de
ganas de decirte que
me muero de
ganas de decirte que te quiero."

Pero claro, una canción de Joaquín es de todo menos plana, aquí también tienen cabida muchas metáforas que encierran verdades como puños. En este caso nos sitúa espacio temporalmente, en un lugar muy común para este tipo de declaraciones.

"Hierven los clubs y los adolescentes
comen pastillas de colores.
Harto de mal vivir el siglo veinte
muere de mal de amores."

Nos lleva a esas masificaciones de gente cuyo principal nexo de unión es una música en muchos casos estridente, insulsa las más de las veces, repetitiva sin solución de continuidad pero imprescindible para la mayoría de los mortales que se adentran en esa "jungla". Personalmente opino, que esta situación en la que nos pone Sabina no es trivial, ya que es en esos momentos de agobio, ruido y confusión donde resulta imposible ponerse romántico, (de hecho mantener una conversación ya es un logro) en los que puedes tener ganas de y no saber como. Creo que no descubro nada diciendo que en las discotecas es relativamente fácil ligar, pero resulta bastante complicado demostrar amor.

Salgámonos de este contexto, ya que esta letra da para mucho más. Ganas de también tiene su parte filosófica, versos en los que merece la pena pararse un segundito a reflexionar. He aquí un ejemplo

"Y la mentira vale más la verdad
y la verdad es un castillo de arena
y por las autopistas de la libertad
nadie se atreve a conducir sin cadenas.

Y que no quiero que venga el destino a vengarse de mí
y que prefiero la guerra contigo al invierno sin ti. "

La mentira vale más que la verdad. En muchas ocasiones las relaciones se sustentan a base de mentiras, ya sean piadosas, convenientes, necesarias o políticamente correctas. En demasiadas ocasiones el miedo a descubrir la verdad nos hace encerrarnos en mentiras, que incluso acabamos por creérnoslas que es lo peor. Bien sea porque "se trata de lo correcto", de lo que todo el mundo espera que haga, del vértigo que se tiene a finiquitar algo que ha durado mucho tiempo pero se empieza a intuir su desgaste y nos empeñamos en negarlo; o bien por no arriesgarse a intentar conseguir algo más, aunque pueda suponer perder parte de lo que tengamos. Muchas veces nos quedamos con ganas de, y lo que es peor sin saber lo que hubiera pasado, o lo que el otro hubiera hecho en el caso de saber tus ganas de. Esas malditas cadenas de las que Joaquín nos habla, pesan mucho y suponen un lastre muy importante que nos impiden recorrer esa autopista de la libertad que se nos abre ante nuestros ojos y no siempre acertamos a tomar.

Los dos últimos versos de el anterior fragmento nos hablan un poco del destino, ese gran desconocido al que cada uno le otorga una importancia diferente dentro de sus creencias, temores, filias o fobias. Lo que si es verdad, es que en numerosas ocasiones él mismo se encarga de castigar o martirizar a todos aquellos que se quedan con las ganas de.

Y como si de una historia se tratase, en el final de la canción se pone sobre la mesa las consecuencias de quedarse con las ganas de...

"Cada mañana salto de la cama
pisando arenas movedizas,
cuesta vivir cuando lo que se ama
se llena de ceniza."

En esos casos en los que te has empeñado en cegarte, cerrarte en banda, negar tus sentimientos o reprimirlos; por una razón u otra hay cosas que empiezan a ponerse turbias, todo aquello que te habías empeñado en mantener por miedo a perderlo empieza a perderse por si sólo, no sabes muy bien por qué, pero inevitablemente se va esfumando, se va llenando de ceniza...por quedarte con ganas de.

El final es bastante melancólico, Sabina nos coloca en la situación de la resignación y el lamento de saber que ya es demasiado tarde (por las calles va solo el corazón) así como la tortura de pensar lo que pudo haber sido(sin un mal beso que llevarse a la boca)... o lo que es peor, cuando te golpea directamente en la cara otro que también tuvo ganas de y no tuvo miedo de (el viento frío de la humillación).

"Y por las calles va solo el corazón
sin un mal beso que llevarse a la boca
y sopla el viento frío de la humillación
envileciendo cada cuerpo que toca."

Esta canción no es una declaración de amor sin más, es una invitación a no tener miedo a hacerlas. A evitar realizar una evaluación de costes y riesgos antes de acometer una operación, porque aquí dos y dos no tienen porque ser cuatro. A modo de moraleja del cuento, intenten no quedarse con las ganas de.


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